IBIZA | J. LL. FERRER
Cándido Méndez fue ayer la estrella de la jornada inaugural de la Escola Sindical que se celebra en Santa Eulària. Reclamado incesantemente por grupos de sindicalistas para fotografiarse con él, fue objeto de agasajos de todo tipo antes y después de su conferencia, a los que correspondió con su característico aunque poco conocido sentido del humor.
Méndez no alberga la más mínima duda de que 2010 no será el año de la recuperación económica, «se diga lo que se diga,» y considera que en islas como Ibiza y Formentera, con gran dependencia turística, «se juntan el hambre y las ganas de comer». En su opinión, los bancos deben colaborar «devolviendo» a la sociedad el esfuerzo que ésta ha hecho para que las entidades financieras capeen el temporal.
—¿Qué opina de la nueva bajada conocida en el Índice de Precios al Consumo (IPC)?
— La cifra del IPC que acabamos de conocer es bastante mala. Pone de manifiesto la profundidad de la recesión económica en nuestro país. Frente a esta situación, las alternativas son muy claras: hay que reforzar las políticas públicas de reactivación económica. Los estímulos públicos para reforzarla se van a tener que fortalecer, porque la impresión que dan estas cifras es que esto va para largo. Y, desde luego, los empresarios tendrían que llegar a una conclusión, y es que han de garantizar los salarios de los trabajadores de nuestro país. Las fórmulas para hacer frente a la feroz recesión económica son iniciativa pública, recursos públicos para la reactivación económica y garantizar el empleo y los salarios de los trabajadores, si queremos que a corto plazo esta situación no vaya a más.
— ¿Cuál ha de ser el papel de la banca para lograr la reactivación?
—Las entidades financieras no pueden quedarse en el cuarto de la salud en este momento, simplemente protegiendo sus cuentas de resultados, ni mucho menos. La sociedad española ha hecho un esfuerzo para proteger la solvencia de las entidades financieras de nuestro país, y creo que las entidades financieras tienen que devolver, aunque sólo sea en parte, el esfuerzo que ha hecho la sociedad española para proteger su solvencia. ¿Y eso cómo se debe traducir? Pues se debe traducir abriendo el grifo de los créditos, porque en España sigue habiendo un estrangulamiento del crédito para las familias y las pequeñas empresas muy fuerte. Mientras no se abra la mano a familias y pequeñas empresas de nuestro país, la situación económica no se va a recuperar jamás.
— En cuanto a las islas, con una economía basada en el sector turístico, ¿esta circunstancia las convierte en más vulnerables ante la actual crisis?
—Bueno, yo creo que la crisis financiera nos está golpeando de una manera muy dura. Es verdad que en las comunidades autonómas de nuestro país se puede ver con facilidad cómo aquellas que tienen una estructura productiva más equilibrada, con más peso del sector industrial o energético, sufren de manera menos fuerte el impacto del desempleo. Lo pasan menos mal. Aquí se puede decir que se junta el hambre con las ganas de comer. ¿Por qué? Porque en España estamos padeciendo la crisis financiera global y el desequilibrio de nuestro modelo productivo también se refleja en la crisis. Y, en las zonas turísticas, el cambio libra-euro está prácticamente a la par y eso es un atractivo para los ingleses que ya ha desaparecido. Esto debe llevar a una conclusión: dentro de lo que se habla del cambio de modelo productivo, hay que incorporar también una reorientación del modelo turístico, apostando por la calidad y por segmentos que permitan aprovechar más y mejor los recursos patrimoniales, naturales o culturales que tiene España, sin renunciar al modelo de sol y playa.
—En su intervención en la IV Escola Sindical, usted ha defendido una potenciación del turismo social, de gente con pocos recursos, para que pueda viajar a España...
—España, en la presidencia europea, debería defender una iniciativa europea para impulsar el turismo social. Hay un 40% de ciudadanas y ciudadanos europeos jóvenes, viejos o de edad mediana que, por falta de recursos, no pueden viajar, no pueden visitar otros países. Por tanto, se debería impulsar una ambiciosa iniciativa pública desde la UE para potenciar el turismo social. Si se impulsa el sector del automóvil o las entidades financieras, se ha de dar un apoyo público al turismo social. Si ese 40 por ciento de población europea puede tener acceso a unos días de vacaciones, estaríamos respaldando el sector turístico. España es el primer destino turístico de Europa y sería importante que desde la UE se incorporara una iniciativa desde España para el turismo social, pues reforzaría la cohesión europea y dinamizaría la economía.
—El Gobierno afirma que en 2010 España verá el final de la crisis, pero usted asegura que la recesión «va para largo». ¿Cuál es exactamente su pronóstico a la vista de los últimos indicadores?
—Hay dos maneras de enfocar el análisis de la recuperación o el calendario de la recuperación. Todas las instituciones internacionales, la OCDE, el Fondo Monetario, etc. hablan de recuperación económica, pero a veces me da la impresión de que, para estas instituciones, recuperación económica significa que se recuperen las cuentas de resultados de los bancos o vuelvan a cobrar los bonus multimillonarios los directivos de los bancos. Pero para nosotros eso no es la recuperación económica. Y en casi todos los países de Europa, se diga lo que se diga, en 2010 seguirá creciendo el paro. En algunos países, como Alemania, el paro crecerá tres veces más que en España. Por tanto, la recuperación económica sólo podrá ser constatada cuando empiece a recuperarse el empleo y en 2010 no se va a recuperar el empleo en ningún país de Europa. Eso significa que será necesaria una política pública de lucha contra el paro en el conjunto de España y de Europa.