FORMENTERA | CARMELO CONVALIA
Formentera cerró ayer la temporada turística con la fiesta de la Virgen del Pilar, en la Mola, una de las escasas manifestaciones populares que mantiene el sentido tradicional gracias a ciertas pinceladas del pasado. Los momentos de mayor afluencia de público, ayer por la mañana, fueron los actos religiosos, la demostración de ball pagès y el convite al pueblo. La misa cantada, concelebrada por varios sacerdotes y oficiada por el párroco de la isla, fue seguida por numerosos fieles con la asistencia de los representantes institucionales y de los miembros de la Guardia Civil, que celebraron, de gala, la patrona de este cuerpo de seguridad del Estado.
Los que podrían ser los últimos turistas de la temporada aprovecharon para llevarse en sus cámaras las imágenes que resumen esta fiesta, con especial atención a los guardias civiles, tocados con el tricornio, a los miembros de los grupos de baile folclórico y al público en general, vestido de fiesta con traje, corbata, vestimentas formales y con niños y niñas repeinados. Nadie desaprovechó la ocasión para lucir su mejor imagen en un día en el que lució el sol.
La procesión salió de la iglesia de Nuestra Señora del Pilar con la cruz y el estandarte de la parroquia abriendo la comitiva. El presidente del Consell de Formentera, Jaume Ferrer, el diputado autonómico, Pep Mayans y el conseller insular de Hacienda, Bartomeu Escandell (vecino de la Mola), portaron el estandarte.
Después le llegó el turno a los bailadores y bailadoras, de todas las edades, que forman parte de las collas de ball de la isla. El espectáculo de folclore tradicional brilló en todo su esplendor, dejando constancia del poder que tienen las tradiciones en una sociedad pequeña y arraigada a sus costumbres como la de Formentera. Mientras, los miembros de la comisión de fiestas de la Mola repartieron entre el público asistente orrelletes y hierbas. Al mismo tiempo, los miembros de la Guardia Civil ofrecieron un vino español y aperitivos salados.
Música y gastronomía
Por la tarde, los actos se centraron en las actuaciones del grupo de música antigua Trencaclosques. Después, la comisión de fiestas ofreció la torrada popular. Aunque esta cita gastronómica pueda parecer normal, destaca que el carbón que se utiliza para asar es de los pocos hechos de forma artesanal ya que sale de la sitja que la comisión monta cuando organiza, en primavera, la Olimpiada Payesa.
Después, estaba prevista la actuación de los grupos Project Blood y de Bluesmàfia y los Saligardos, que debían preparar el ambiente antes de la actuación de Tony Ronald. Este veterano y reconocido cantante de los sesenta es todo un mito para la generación adolescente de finales de los sesenta en España. De origen holandés pero afincado en Barcelona, fue uno de los creadores de pop español con un repertorio que hoy suena nostálgico pero que mantiene calidad como para emocionar y hacer bailar al público.