El factor que hace que la fiesta del Pilar de la Mola sea una de las más participativas del calendario lúdico de Formentera es la implicación de sus vecinos en la organización. Este colectivo ciudadano ha conseguido mantener en el tiempo su espíritu festivo. Todos ellos se sienten virot y lejos de entender el calificativo como despectivo, dicen haberlo transformado en una seña de identidad positiva que les diferencia. Además, hacen gala de una hospitalidad y un buen humor fuera de lo común. De alguna forma, ese espíritu está marcado por el sentimiento de ser una ´isla´ dentro de otra isla. Uno de los éxitos de estas fiestas en encuentra, además, en la importante actividad que desarrolla la comisión que las organiza. | C. C.