Cruz Roja confía en la Unidad Móvil de Emergencia Social para responder al empeoramiento de las condiciones de vida que se prevé este invierno para algunos sectores de la población. Este servicio ha atendido a 132 personas en tan sólo un mes de funcionamiento: «Nos ha soprendido la acogida que ha tenido», comenta el presidente de la ONG, Rafael García. Explica que cada noche, los usuarios del servicio les esperan para recibir «la sopa caliente, la manta o lo que necesitan que se les pueda llevar». García añade que, incluso si se producen heladas o empeora mucho el clima, este servicio «nunca puede obligar a alguien a buscar refugio» por lo que su labor se limita a orientar al usuario sobre los recursos existentes y, como con las últimas lluvias torrenciales registradas hace una semana en la isla, «facilitarles un poncho» a aquellos que han decidido quedarse en la calle. | A.F.F.