IBIZA | A. F. F.
El delegado diocesano de Cáritas, Miguel Ángel Sánchez, confía en que la próxima campaña de recogida de alimentos de Navidad contribuirá a garantizar el reparto de lotes entre los necesitados durante los próximos meses, como de hecho ha sucedido este año: «El primer trimestre de este 2009 lo salvamos gracias a lo recogido en esta campaña».
Lo que sucedió entonces fue que los lotes del Fondo del Banco de Alimentos se interrumpieron al final del año pasado porque la entidad que los entregaba en Palma no quería asumir el coste de llevarlos a las islas menores y Cáritas, a su vez, no disponía de dinero para hacerlo.
Incluso cuando no hay problemas, los envíos del Banco de Alimentos dejan mucho que desear: «No llegan ni en el momento previsto ni en las cantidades esperadas, Pedimos unos alimentos y llegan otros, incluso de manera desproporcionada», como explica Sánchez que sucedió con un enorme lote de yogures que llegó a Ibiza dos semanas antes de caducar.
Sánchez comenta que las donaciones de particulares y empresas cada vez tienen más peso. En la campaña de Navidad, muy arraigada en la isla, en los últimos años se impone la fórmula de la rifa frente a la entrega de alimentos. Esto se debe a que se producía una saturación de determinados productos: «Un kilo de arroz o pasta son muy socorridos, porque son baratos y voluminosos. En cambio, nadie regala un litro de aceite». Por ello, la entidad eclesiástica pide donaciones en metálico que se destinan a comprar productos para complementar los lotes.