IBIZA | A.F.
La Asamblea local de Ibiza de la Cruz Roja empezó la semana pasada el reparto de las entre 25 y 30 toneladas de alimentos que han llegado a la isla procedentes de la Fundación Banco de Alimentos, la entidad que gestiona el excedente de producción de la Unión Europea. Este es el penúltimo envío del año a Cruz Roja, que recibirá una partida similar a mediados de noviembre –lo que sumaría en torno a 50 toneladas hasta final de año–, según explica el presidente de la ONG, Rafael García.
Después, la entidad entregará estos productos a las asociaciones de Ibiza adheridas a este programa: «Se trata del Centro islámico de Ibiza, la Asociación de Mauritanos, la de Ecuatorianos, una organización evangelista, Cáritas –que reparte una tercera parte del envío–, el centro de acogida municipal y la propia Cruz Roja», explica.
Servicios sociales municipales
La consellera de Política Social y Sanitaria, Patricia Abascal, destacó el importante esfuerzo emprendido para ampliar la cantidad de alimentos que llegan a Ibiza y para abordar el posterior reparto. Cada entidad administrará parte de lo recibido, aunque en un encuentro reciente celebrado con todas ellas se acordó unificar los criterios a la hora de entregar estos alimentos a los usuarios finales de esta ayuda. García cuenta que la principal exigencia que se han autoimpuesto es la de atender únicamente «a aquellas personas que vengan derivadas de los servicios sociales municipales». De este modo, cada usuario «llega con un informe social y viene filtrado».
Este requisito evita la picaresca de que una misma persona perciba el paquete básico de alimentos en más de una entidad benéfica, «con lo que se puede estar quitando comida a otros que quizás también la necesiten», apunta García. Este paso previo a la ayuda también permitirá un beneficio adicional: «Se puede establecer un censo de gente necesitada», aunque García considera que deben ser los servicios sociales los que digan la última palabra en este punto.
Cruz Roja recibe los productos en palés de leche, harina, arroz, galletas, pasta, leche de continuación para lactantes y una lista de productos que se consideran básicos para la alimentación como zumos pasterizados o queso en porciones. «Esto es una ayuda, nunca cubre las necesidades» asegura el presidente de Cruz Roja, que recuerda que son los servicios sociales los que tienen la obligación de atender las demandas de alimentación de los residentes.
Los paquetes de alimentación básica son una ayuda temporal que «nunca cubren el cien por cien de lo que se necesita».
"Invierno duro"
García pone el ejemplo del reparto del arroz. En cada lote se entrega un kilo por cada dos personas, para una duración estimada de dos semanas. Hasta finales del año pasado, era la Orden de Malta la que efectuaba el envío de los lotes de alimentos a cada entidad que lo solicitaba. Sólo desde entonces fue la Cruz Roja la que asumió esta labor y la que centraliza las llegadas de donativos para repartirlas localmente.
Aunque todavía no dispone de estimaciones reales, el presidente de Cruz Roja comparte la impresión generalizada de que en los próximos meses se incrementarán las dificultades para muchos isleños: «Todo el mundo lo dice y la situación nos indica que va a ser un inverno duro».
Abascal duda, en todo caso, de las cifras de la población que vive en la calle en Ibiza que se han aventurado desde Cáritas: «No creo que lleguen a 300, porque entonces habría más demanda de usuarios en el albergue municipal». La consellera asegura que se han detectado más peticiones, «pero sin superar las previsiones». Donde se ha producido un incremento es en las «demandas de ayuda para hacer frente al pago de alquileres o alimentos» y han aflorado muchos casos de inmigrantes que venían trabajando sin contrato y sin derecho a ninguna prestación. Las personas en esta situación se dirigen a los servicios de atención primaria de los ayuntamientos, que les proporcionan vales de comida y ayudas para afrontar algún impago.