IBIZA | ALBERTO FERRER
La consellera de Política Social y Sanitaria, Patricia Abascal, asegura que el centro integral de atención a la población en riesgo de exclusión social no estará listo antes de dos años. «Estamos trabajando en el anteproyecto de ejecución», informó. Se ha abierto el proceso a las sugerencias de las entidades que atienden a estos colectivos y posteriormente se redactará el proyecto de ejecución para adjudicar posteriormente la obra. «Si todo va bien, en dos años como mucho podría estar terminado», declaró.
Mientras, a través de la Mesa contra la Exclusión se ha ofrecido a Cáritas la posibilidad de ampliar la capacidad del comedor social «desdoblando algún turno en el centro o habilitando algún espacio dentro del edificio», después del traslado frustrado a un solar junto a Sa Real. La consellera descartó que se vuelva a utilizar la cafetería del Consell como comedor social, como se hizo el año pasado, para solucionar la falta de espacio en el comedor de Cáritas.
Ayuda de emergencia
La consellera reiteró el compromiso del ejecutivo insular en la atención a los colectivos más desprotegidos frente a la crisis, que incluye mantener en los presupuestos del año que viene una partida transversal de un millón de euros, aunque Abascal comenta que le gustaría aumentar los fondos: «Con este dinero se ha podido colaborar con ayuntamientos y ONGs que atienden a estos colectivos y crear las brigadas de trabajadores que han estado en ses Feixes y han adecuado muchos edificios del Consell, sería ideal poder ampliar esta partida pero hay que ser conscientes de que tendremos un presupuesto muy limitado» por el recorte de las aportaciones de otras administraciones.
La consellera añade que la institución no dispondrá de más dinero para los convenios de atención primaria con los ayuntamientos, aunque parte del millón de euros se destinará a incrementar los fondos que reciben para cubrir las necesidades básicas de la población. Abascal da por seguro que este invierno aumentarán las situaciones de dificultad porque muchos trabajadores eventuales no han llegado «ni a los cuatro meses cotizados en verano», el mínimo para percibir dos meses de ayuda familiar.