IBIZA | E. RODRÍGUEZ
El Consell de Ibiza se da un plazo máximo de cuatro meses para cerrar un acuerdo con los propietarios para la compra de la península de sa Caleta, donde se hallan los restos del poblado fenicio declarado Patrimonio de la Humanidad. La consellera de Política Patrimonial, Marga Torres, explicó ayer a este periódico que las negociaciones «van bien», ya que «cada días las posturas están más próximas». Se está a la espera de conocer el resultado de una tasación de los terrenos. Torres explicó que entre enero y febrero se debe obtener una respuesta de los seis propietarios, ya sea en un sentido u otro.
La consellera espera que se pueda cerrar un acuerdo satisfactorio y así poder excavar el resto de la península y plantear «un nuevo sistema de protección» de todo este ámbito en sustitución de las vallas metálicas que rodean la parte visible del yacimiento, que sí es de titularidad pública. La institución también proyecta recuperar las defensas militares de la zona y reconvertir las construcciones en un centro de interpretación del yacimiento y de la cultura púnica en general. Torres indicó que en las condiciones actuales no se puede sustituir la valla metálica, que se corroe con el salitre y se cae a trozos, por otro sistema. «Ahora mismo no hay otra solución», advierte. El arqueólogo del Consell Joan Ramon aseguró el miércoles, en una ponencia dentro de las jornadas de gestores de sitios declarados Patrimonio de la Humanidad que se ha celebrado en Ibiza, que la valla es «antiestética» y que el yacimiento se debería proteger de otra manera. La consellera asegura que eso se podrá plantear si finalmente la institución llega a un acuerdo con los propietarios para comprar todos los terrenos que completan la península.
Ramon advirtió de que la erosión «se está comiendo» la península, aunque puntualizó que no es necesaria una actuación «urgente». En este sentido, Marga Torres señaló que el proceso de erosión es «muy lento» y que, de momento, no afecta directamente al yacimiento púnico, por lo que aún no se ha planteado ninguna intervención para tratar de minimizar el efecto del viento y el oleaje sobre la zona. El arqueólogo explicó en su intervención que por el efecto de la erosión se ha perdido una tercera parte del antiguo poblado y que no podía determinar en qué estado se encontrará la zona en un plazo de dos generaciones.
La consellera dijo que el plan de actuaciones que se debe acometer en sa Caleta es «futurible» y va más allá de una o dos legislaturas. Destacó que todo depende ahora mismo de la voluntad de los propietarios de vender o no al Consell sus terrenos. Sobre el tramo de valla que se vino abajo hace unas semanas, Torres indicó que se ha colocado «un apaño» (una valla de obra con una tela verde) y que se espera que en los próximos días se pueda instalar la protección definitiva.