IBIZA | E. R.
Para cerrar las ponencias sobre Ibiza, Virginia Picorelli, licenciada en Ciencias del Mar y técnico de la Reserva Marina de es Freus, explicó a los gestores de los sitios declarados Patrimonio de la Humanidad la importancia de las praderas de posidonia para mantener las playas de Ibiza y Formentera. Picorelli explicó que la posidonia de las islas tiene «una extensión excepcional» y recordó que hace unos años se descubrió entre es Freus y ses Salines la planta de posidonia más grande del mundo, con una extensión de ocho kilómetros.
Esta especialista explicó que la contaminación del mar, los fondeos de las embarcaciones, la pesca de arrastre, las obras marítimas, la limpieza inadecuada de las playas y la competencia de las algas invasoras son las principales amenazas de esta especie endémica del Mediterráneo. Indicó que la Lophocladia lallemandii es el alga que crea más problemas. Esta especie colonizadora se expande por encima de las praderas de posidonia y al obstruir el aporte de oxígeno aumenta su mortandad, según explicó Piconelli, quien apuntó luego a este periódico que en la Reserva Marina de es Freus no ha detectado la presencia de la Caulerpa racemosa, otra especie invasora detectada por Ecologistas en Acción en la bahía de Talamanca, los islotes de la bocana del puerto y la playa de sa Penya. Este grupo ecologista asegura que esta especie se está extendiendo por el sur de la isla.
Por otra parte, la subdirectora general de Protección del Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura, Ángeles Alastrué, destacó que el encuentro anual de gestores de sitios declarados Patrimonio de la Humanidad debe servir para «debatir las inquietudes y los problemas» que aparecen en el día a día y servir de «enlace» con el Comité de Patrimonio Mundial, del que sólo forman parte los ministerios y las embajadas de la Unesco, por lo que puede haber «una sensación de lejanía».