IBIZA | F. DE L.
Su nombre es Pascal, pero su yo artístico prefiere el apelativo de Pocasombra que le pusieron los pescadores de Cala d´Hort. «Soy un enamorado de es Vedrà y siempre ando por allí y los pescadores me empezaron a llamar así porque decían que daba menos sombra que los palos de las sombrillas», cuenta el enjuto artista francés.
Como Pocasombra inaugura este viernes una exposición que estará abierta hasta el 15 de noviembre en Sansara, en la carretera de Sant Carles. Mostrará sólo los óleos creados en lo que va de año. Cuadros de gran formato en su mayoría en los que el color y la lluvia de pintura toman toda la superficie del lienzo. «Hago abstracción maximalista, porque es lo contrario del minimalismo, que no me interesa nada», dice. «He escogido alrededor de 30 pero luego ya veré lo que pongo cuando haga el montaje, quiero colgar muchas cosas y a precios baratos, porque yo sé muy bien lo que es la crisis».
Pocasombra se define como pintor, fotógrafo y payés: «Vivo al final de es Broll de Buscastell sin agua corriente y sin luz, como en el siglo XV, y rodeado 200 animales de todo tipo, cabras, patos, pavos reales, ocas... Los tengo libres por todo el terreno y son salvajes, desaparecen para poner los huevos y luego vuelven con sus crías.
Es la naturaleza en estado puro. También tengo mi huerta que me proporciona mi comida. Necesito muy poco». Se ve a sí mismo como «un rebelde del sistema», lo que le proporciona «salud y felicidad». «Tengo 63 años y soy más feliz ahora que a los 20. Soy un ´no VIP´, una persona que no tiene importancia, y por lo tanto cualquiera es igual que yo», concluye.