IBIZA | J. LL. F.
Alejandro, un niño discapacitado de 12 años que este año ha comenzado a estudiar en el instituto Sa Colomina, pierde todos los días varias clases como consecuencia de la falta de suficientes vehículos específicos para el traslado de alumnos de este tipo a sus respectivos centros educativos.
Según denunciaron ayer sus padres, el vehículo de la Cruz Roja contratado por la conselleria de Educación para trasladar al niño lo recoge en su domicilio a las nueve de la mañana, cuando ya hace una hora que han comenzado las clases. Por otra parte, la misma furgoneta lo recoge todos los días a la una del mediodía, cuando todavía quedan por impartir una o dos horas lectivas en el instituto, dependiendo del día.
En estas circunstancias, señalaron sus padres, Juan y Alicia, «no es posible evaluar a un alumno», puesto que, además, la fisioterapeuta que lo asiste lo hace también durante las horas lectivas, lo que aumenta el trastorno académico y merma su aprovechamiento docente. La discapacidad del niño es exclusivamente física, debido a una grave enfermedad que limita su movilidad.
Juan y Alicia afirman que ninguno de ellos, por varios motivos, pueden hacerse cargo del desplazamiento de su hijo hasta el colegio, pese a que residen relativamente cerca del mismo, en el barrio de Cas Serres.
Sin compromisos concretos
Ambos aseguran haber hablado en varias ocasiones tanto con los responsables del instituto como de la delegación de Educación en Ibiza y Formentera y con la Cruz Roja, «que cobra para realizar estos traslados», recordaron los padres. También se han entrevistado con la consellera insular de Asuntos Sociales, Patricia Abascal. En todos los casos sólo han obtenido muestras de comprensión y apoyo, pero ningún compromiso concreto para solucionar este caso.
Asimismo, esta situación genera faltas de asistencia del alumno, que son incluidas en su expediente académico, «por muy justificadas que aparezcan», comentaron sus progenitores.
Por su parte, el presidente de la Asamblea Insular de la Cruz Roja en Ibiza y Formentera, Rafael García, admitió los hechos, pero aseguró que esta entidad «no puede hacer un servicio a la carta» para cada uno de los estudiantes discapacitados o con necesidades especiales que transporta todos los días a sus colegios e institutos.
En total, Cruz Roja dispone de dos vehículos –un autobús y una furgoneta– para una veintena de alumnos en toda la isla de Ibiza.
«En el caso de Alejandro, tenemos un tiempo y un horario concreto para hacer la ruta, tanto de ida como de vuelta», afirmó Rafael García. «En el itinerario de Alejandro, hay otros tres chicos que entran a las nueve de la mañana. Si los lleváramos a todos a las ocho, llegarían a tiempo todos, pero a esa hora no hay cuidadores en el colegio para atenderlos hasta que empiecen las clases», explicó. Ello obligaría a realizar dos viajes.
«Entiendo que se quejen, pero si se satisface su demanda, se perjudicaría a otros», agregó García, quien opinó: «Estamos llevando a veinte niños cada día. Si cada familiar planteara su problema de forma egoísta, tendríamos que poseer veinte vehículos». También dijo que el caso «se ha estudiado muy bien», pero «es difícil» porque no dan «abasto».