PALMA | B. PALAU
Javier Rodrigo de Santos, el ex concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Palma acusado de abusos sexuales, negó ayer rotundamente todos los cargos en la primera sesión del juicio en la Audiencia de Palma y calificó a los menores que le denunciaron como «liantes» y «un poco fantasiosos». El ex edil del PP descartó haber practicado sexo con los adolescentes y dijo que le parecía «repugnante» y «asqueroso». «Jamás, nunca lo hice. Me parece repugnante desde una posición de padre y, además en mi casa. Me parece asqueroso», manifestó ante el tribunal de la sección segunda. «No he cometido tal atrocidad. Es una barbaridad», insistió el ex teniente de alcalde de Cort, que se enfrenta a una petición de pena del fiscal de 24 años de prisión por cuatro delitos de abuso sexual, dos contra la salud pública y uno de corrupción de menores.
De Santos, que se mostró seguro durante toda la declaración, indicó que los hechos que se le imputaban eran imposibles por las fechas en las que ocurrieron, en octubre y noviembre de 2007, y por «la inmoralidad» que eran. «Es imposible por las fechas. Lo he podido contrastar», alegó. También negó haber facilitado a dos de las víctimas una droga conocida como popper y hachís. «Yo solo he consumido cocaína. Jamás se lo habría ofrecido a nadie», apuntó.
Grupo religioso
El acusado, de 44 años, explicó que contactó con los menores y su familia a través de las actividades de un grupo religioso neocatecumenal en el que participaba su mujer en la parroquia de Son Oliva, en Palma. Luego, coincidió con ellos en un viaje a Valencia el 29 de junio de 2006, donde se conocieron más. «Con esta familia siempre tuve una relación cordial. Son una familia inmigrante. Ellos siempre me pidieron ayuda. Sus hijos eran amigos de mis hijos. Uno de ellos se quedó a dormir en casa en cuatro ocasiones; otro, en dos ocasiones y otro hermano, en dos ocasiones. Venían a casa porque les gustaba. Yo procuraba tratarles igual que a mis hijos y que se sintieran como en casa», admitió el procesado. «Siempre ha sido una familia distinta. Tienen sus peculiaridades. Tienen otra cultura. Si se me permite, eran un poco liantes y un poco fantasiosos. Nos pedían ayuda porque lo necesitaban. Era una familia de nueve hermanos necesitada de ayuda. Todos les hemos arropado en la parroquia. Les prestábamos ropa y con uno de los hijos tuve más relación para buscarle un trabajo para legalizar su situación», declaró el imputado.
De Santos negó haber abusado sexualmente de tres hermanos cuando dormían así como realizarles una felación a dos de ellos en su domicilio de la calle Joan Maragall. «Me parece imposible por la inmoralidad, con un menor y delante de mis hijos, en la misma habitación...», destacó el ex regidor. También descartó haber manoseado a otra de las víctimas en un ´spa´ de la Playa de Palma. El ex concejal comentó que otro de los jóvenes ni siquiera estuvo en su casa: «Jamás ha dormido en mi casa. Yo no le he ofrecido popper. Nunca había oído ese nombre».
El acusado reconoció que cuando se hallaba en prisión preventiva llamó por teléfono a la madre de los menores llorando para pedirle perdón: «Me creí en la obligación moral de llamarla. Me llegó el mensaje del Papa a los jóvenes hecho desde Sídney sobre la verdad, el perdón y la reconciliación. Me hizo reflexionar. Le pedí perdón por lo que estaba viviendo, por la presión que estaban sufriendo. Le llamé como padre y ella me dijo que escribiera una carta a sus hijos». El ex edil también manifestó que desconocía los motivos de la denuncia: «Quiero pensar que no es por dinero ni por animadversión hacia nosotros».
En cambio, el ex teniente de alcalde alegó un complot políticoempresarial como motivo de la denuncia de otro joven, que le culpó de suministrarle droga en Punta Ballena y contratar a una prostituta para desvirgarle en 2005. «Jamás he estado en Punta Ballena ni en el hipódromo de Son Pardo. Fuimos a s´Arenal. Él era un chico difícil que fumaba muchos porros. Yo no le di hachís», dijo Rodrigo ante la sala. Según su versión, la hermana de la víctima le culpó de haberse quedado sin trabajo. «Veo dos motivos. Uno por celos porque su hermana dijo que la echaron del trabajo por mi culpa y otro político-empresarial». El ex edil indicó que ella se presentó en las listas de ASI y quería perjudicarle y también aludió a otro móvil por parte del empresario del restaurante Asadito. «Yo tenía una querella puesta por prevaricación», recordó.