Los padres de los tres hermanos que supuestamente sufrieron abusos a finales de 2007, un matrimonio originario de Chile, coincidieron en que no tenían problemas en España y en que Javier Rodrigo de Santos no les ayudó. La pareja admitió que conocía al político de asistir a la misa en la parroquia de Son Oliva. Por su parte, la madre de los chicos recordó que se enteró de los tocamientos cuando vio a uno de sus hijos en casa con el rostro blanco y desencajado: «Me dijo que le había tocado. Al otro día me reuní con mis hijos mayores y me lo confirmaron. Sólo me dijeron que les había tocado. Entonces, decidimos dejarlo en manos de Dios. Dijimos que Dios haga justicia y nos pusimos a rezar». Luego, en el colegio a uno de ellos le hicieron un test que determinó que había sido violado, según explicó la mujer.