IBIZA | R. S.
Un hombre de 35 años de edad, J. I. M., nacido en Linares (Jaén), aceptó ayer una condena de un año y medio de prisión tras ser acusado de atropellar, con resultado mortal, a una mujer el 9 de septiembre de 2006 en el kilómetro 5,400 de la carretera que va desde es Pujols a Sant Francesc, en Formentera.
Tres años después del suceso la juez Clara Ramírez, titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Ibiza, pudo dejar esta causa vista para sentencia. Los abogados defensores de J. I. M. negociaron con la fiscal antes del juicio y concretaron los términos del acuerdo: el acusado acepta ser condenado a un año de prisión por un delito de homicidio por imprudencia (el Ministerio Público solicitaba en un principio tres años), por el que estará además tres años sin carné de conducir.
Además, este hombre, que conducía borracho el día de los hechos, aceptó una pena de seis meses por el delito de omisión del deber de socorro (la fiscal pedía dos años y medio), ya que huyó tras el atropello. Por el delito de conducción bajo los efectos del alcohol la pena es de un año y un día sin carné (el Ministerio Público solicitaba dos años) y una multa de 720 euros (ocho meses con una cuota diaria de tres euros). Como J. I. M. no tiene antecedentes penales probablemente no ingresará en prisión, al ser la condena inferior a dos años.
El acuerdo se produjo sólo en la parte penal del proceso, pero sin embargo hubo discrepancias en la cuantía de la indemnización civil. La fiscal pedía en un principio 68.926 euros, pero aceptó una rebaja del diez por ciento (quedaría en 62.034 euros), ya que la víctima iba caminando por la derecha de la calzada.
La acusación particular elevó la petición de indemnización a 88.562 euros y los abogados defensores solicitaron rebajas de hasta el 50 por ciento y utilizaron varios argumentos, entre ellos el hecho de que sólo reclama el dinero la madre de la víctima.
«Ella iba por la derecha, no llevaba chaleco reflectante y la carretera, muy estrecha, no estaba iluminada», explicó el acusado. «No me di cuenta de que había un muro», añadió. «Hice un zigzag para adelantar a un moto y a ella le di con el espejo», concluyó su testimonio J. I. M.
«Grité pero no paró»
«Un coche me pasó zigzagueando», comentó por su parte el motorista, que vio el atropello y cómo el acusado se fugaba. «Grité pero no paró», comentó este hombre, que conocía a la fallecida, que trabajaba de camarera en un café de Formentera. «Ayudé a la Policía a identificar el vehículo y el conductor», concluyó su relato este testigo.
Valentina María C., natural de Padua (Italia) y que tenía 38 años cuando falleció, se dirigía caminando a su casa, que compartía con una amiga, a las cinco menos cuarto de la mañana, tras concluir su jornada laboral.
J. I. M. estaba borracho: dos horas después del suceso el etilómetro marcó 0,94 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, casi cuatro veces más de lo permitido. El conductor, que iba al volante de un todoterreno marca Ssangyong, no vio a la viandante, según explicó en el juicio, y no recuerda que la estampó contra un muro. Tampoco explicó por qué se dio a la fuga.
Un helicóptero trasladó a la víctima al hospital Can Misses, donde murió cerca de las ocho de la mañana debido a las graves lesiones craneales y abdominales que sufrió tras el atropello.