IBIZA | A. P.
Alrededor de quince madres participaron ayer en la tetada popular organizada por la Asociación Balear de Lactancia Materna en Ibiza con motivo de la Semana Mundial de esta práctica.
Este año el lema es ´La lactancia materna, una respuesta vital en situaciones de emergencia´. En este sentido, durante esta semana entrante representantes de la asociación en la isla mantendrán distintos encuentros con los organismos competentes en seguridad y emergencia, además del Hospital Can Misses, con el fin de solicitar que ante cualquier hecho inesperado que suponga un accidente o urgencia en la que puedan verse envueltos una madre con su bebé lactante, no se impida continuar con la lactancia materna.
«Es importante que la adecuada atención sanitaria, social y judicial de la madre, incluya la necesidad de preservar el derecho de la lactancia materna, evitando así que se interrumpa innecesariamente y de manera rutinaria, como si fuera un factor molesto, como se hace en la actualidad», explicó la portavoz en Ibiza Thaïs Puig.
La asociación considera que en caso de accidente mantener la lactancia materna «beneficia más tanto a la madre como al bebé que el hecho de interrumpirla de forma automática», recalca.
Durante esta semana de divulgación de la lactancia natural, se intentará que la sociedad rompa con los mitos y se devuelva a las madres «la confianza en sus cuerpos y en ellas mismas», recalca Puig. Alrededor del mediodía de ayer, la responsable en Ibiza de la asociación, inició la lectura del manifiesto, en el que animó a los asistentes a colaborar en los objetivos para un mayor reconocimiento de las madres lactantes.
Poco antes, una veintena de niños y adolescentes de la colla de baile de Sa Bodega había iniciado una exhibición –que llevan a cabo desde hace años de octubre a mayo–, junto al monumento de Vara de Rey, con sonadas tradicionales y vestidos de calle. Parte del público que asistía a la tetada llegó a mirar con extrañeza a los balladors, ya que apenas se oían las palabras de Taïs Puig por el intenso sonido de las castanyoles. Finalmente, una mujer con el niño en brazos dijo: «Aquí cabemos todos», y continuó la fiesta.