IBIZA | VICENTE VALERO
Primeras Elecciones Generales
«En 1977 había mucha gente de izquierdas en Ibiza, pero con miedo todavía»
«Fue de la mano de Paco Bonet Redolat, de Juanito Ramis y de Julio Carreño como entré en 1972 en el Partido Socialista Popular (PSP) de Tierno Galván. Entonces el PSOE casi no existía en Ibiza, a pesar de que en las primeras elecciones, en 1977, este partido también se presentó y sacó muchos más votos que nosotros, me imagino que gracias a muchos peninsulares que vivían aquí y que conocían más a Felipe González que a Tierno Galván.
Me afilié por la ilusión que tenía por salir de la dictadura y luego para luchar por muchas cosas que nos faltaban. La gente era en Ibiza bastante conservadora y en general lo sigue siendo. En las primeras elecciones recuerdo que íbamos por los pueblos y a veces acudían a escucharnos tres o cuatro personas. No conseguíamos después muchos más votos.
Perdimos las primeras elecciones, en el año 1977, y luego ya se produjo la fusión entre el PSP y el PSOE. Yo había entrado en el partido por humanismo más que por otra cosa o ideología, siempre he sido más humanista que socialista, así que no me pareció que hubiera muchas diferencias entre el PSP y el PSOE. No había podido mamar socialismo en Ibiza, en mi casa nunca se habló de política. Empecé en política por solidaridad, por ganas de trabajar y hacer cosas.
Recuerdo que Tierno Galván estuvo en Ibiza en 1977, dio un mitin en el Teatro Pereyra. Yo estaba de portero en el gallinero porque si llega a entrar toda la gente que quería entrar, el teatro se hubiera venido abajo.
La gente tenía ganas. Había mucha gente de izquierdas en Ibiza, pero con miedo todavía. Se te acercaban y te preguntaban si tenías papeletas, pero en voz baja, como con miedo. En el momento en que se abrió todo, con la democracia, la gente empezó a salir y veías a personas que hasta lloraban. Son recuerdos muy emotivos».
En las listas municipales (1979)
«En noviembre de 1979, al dimitir Juanito Ramis, entré en el Ayuntamiento como concejal»
«Felipe González vino también al Cine Central para dar un mitin, pero en 1979, para las municipales, cuando todos ya estábamos bajo las mismas siglas, el PSOE. Era muy diferente a Tierno. Éste era una persona más sosegada y tranquila, mientras que González era pura energía. El de Tierno era un socialismo para un nivel más alto, podríamos decir, mientras que el de González era mucho más popular.
Me presenté en las listas municipales para el Ayuntamiento de Ibiza, creo que iba el número 9 de la lista. Salió hasta el número 8, así que me quedé fuera. Pero Juanito Ramis dimitió pocos meses después y entré yo, hacia noviembre del 79, cuando el alcalde era Joan Prats, de UCD. Empecé así una trayectoria en el Ayuntamiento de Ibiza que duró dieciséis años.»
De concejal a alcalde
«Cuando llegué a la alcaldía la economía muncicipal estaba por los suelos»
«He trabajado en el Ayuntamiento con tres alcaldes diferentes: Prats, Villalonga y Fajarnés. Con todos me he llevado bien, incluso con Fajarnés, que fue el que me puso la moción de censura en 1989, cuando el alcalde era yo.
En las elecciones de 1983 volví a presentarme, Paco Bonet iba de cabeza de lista. Pero a éste lo nombraron delegado del Gobierno y tuvo que dejar el Ayuntamiento, así que ya supuse que el próximo iba a ser yo. En 1987 me ofrecieron encabezar la lista municipal y gané las elecciones por muy poco margen de votos, unos trescientos votos más que el PP.
Fuimos la lista más votada y como el tercer partido, el CDS, con tres concejales, no se puso de acuerdo con el PP, pudimos gobernar, aunque siempre con muchas dificultades. A pesar de todo, se hicieron cosas importantes.
Cuando llegué a la alcaldía la economía municipal estaba por los suelos. Había unos ochocientos millones de pesetas por cobrar en recaudación, muchos de ellos ya habían prescrito. Había unos doscientos millones en facturas por pagar. En fin, estaba todo muy mal, pero conseguimos sacarlo adelante. Hasta tuvimos que pedir un crédito para poder pagar a los funcionarios aquel año.»
Dos años intensos
«Conseguimos una potabilizadora gratis, pero el PP renunció a ella tras la moción de censura»
«Sólo estuvimos dos años pero trabajamos muy intensamente para poder sanear económicamente el Ayuntamiento, poner al día el tema de la recaudación. Y aún así, terminamos, por ejemplo, el edificio municipal de la calle Castilla y pusimos allí la biblioteca, que no había ninguna. Gestionamos también la compra de Can Ventosa, que luego ha sido un espacio muy aprovechado.
Conseguimos también una potabilizadora gratis para Ibiza, mucha gente no lo sabe, pero es así, gracias a los contactos que tuvimos con el Ministerio, con el director general. Fui a presentarla en un pleno, dos días antes de la moción de censura, pero no me lo permitieron. El nuevo equipo de gobierno, del PP, optó por otra vía y contrató a una empresa. El resultado fue que la potabilizadora nos costó dos mil y pico de millones de pesetas, cuando nosotros la habíamos conseguido gratis... Ellos sabrán por qué renunciaron. Al final se la quedó el Ayuntamiento de Sant Antoni al ver que el de Ibiza renunciaba a ella.
No merecíamos la moción de censura, pero la política es así. Dos concejales del CDS pactaron con el PP y el gobierno cambió. En realidad ya nos lo esperábamos.
Continué como concejal. Aquel mismo año, en 1989, me presenté a senador, pero perdí. En las municipales del 91 volví a presentarme también sin éxito. Me quedé en el Ayuntamiento cuatro años más hasta que en las siguientes elecciones ya no me presenté. En 1995 dejé la política activa, aunque he seguido en el partido, del que he sido secretario y presidente.»
La ciudad: problemas de siempre
«Sólo con que se hubiera aplicado la Ley del suelo de 1952, la ciudad hoy sería mucho mejor»
«Lo más importante son los presupuestos, pero, así como se hacen tienen un grave problema: se pone como ingresos todo lo que en teoría se puede ingresar –pero finalmente no se ingresa–, en cambio los gastos sí se hacen sobre lo presupuestado. Y luego ocurre lo de ahora, que los empresarios se quejan de que no cobran por sus trabajos. Nosotros conseguimos poner en orden el tema de la recaudación, que es muy importante. Contratamos a un recaudador y desde entonces este tema está consolidado.
Pero el problema mayor que ha habido en Ibiza es que, desde los años 70, se ha hecho un urbanismo absurdo. Una de las mejores leyes del franquismo fue la Ley del suelo, de 1952, y sólo con que el Ayuntamiento la hubiera aplicado, hoy tendríamos una ciudad mucho mejor. Ha ocurrido, sin embargo, que todos se pasaron esta Ley por donde quisieron. De ahí derivan todos los problemas. Que las escuelas se tengan que hacer lejos del centro, por ejemplo. Que no existan zonas verdes o zonas deportivas.
Se han construido edificios pero ignorando las obligaciones que en relación a estos temas, de equipamientos públicos, existían también para poder construir... Este es uno de los problemas más graves que ha tenido la ciudad, juntamente ahora con el tráfico, que en cierto modo, también viene derivado del otro, de una muy mala planificación urbana, aunque ahora mismo tampoco se está actuando demasiado bien en este sentido: ¿por qué no se ha hecho, por ejemplo, un aparcamiento subterráneo en el bulevar Abel Matutes?
Las feixes han acabado siendo también un problema, pero en este caso porque no se ha hablado y llegado a un acuerdo con los propietarios. Es una zona que se debe preservar, pero también podría haberse hecho allí un gran parque e incluso algunos edificios de poca altura, en la primera ronda, por ejemplo, dejando libre la parte que da al puerto. Creo que hablando más se hubiera llegado a un buen acuerdo para todos.
Y el puerto. Se trata, por supuesto, de un proyecto necesario. Cuando era alcalde, se estudió la posibilidad de volver al proyecto de ampliación que el mismo Emili Pou había redactado con visión de futuro, y que ya se ubicaba en es Botafoc. Actualizándolo, se hubiera conseguido resolver los cuatro problemas fundamentales: evitar las marejadas en el interior del puerto cuando había temporal, eliminar el combustible también en el interior, que era muy peligroso, dar cobertura a los cruceros y conseguir que el muelle fuera para la ciudad, incorporando un puerto deportivo.
Esta era nuestra ilusión y podíamos haberlo conseguido, ya que el Presidente de la Autoridad portuaria nos apoyaba. Pero todo volvió a torcerse en cuanto me pusieron la moción de censura. Se plantearon nuevos proyectos, pero sin lógica alguna, prácticamente inviables –creo recordar que hasta se propuso hacer un túnel que pasara por debajo del muelle–. Hasta que años después por fin se hizo el dique, que sólo ha solucionado dos de los cuatro problemas del puerto: el del combustible y el de las marejadas. Es muy importante para la ciudad terminar el proyecto».