IBIZA | J. LL. F.
El conseller balear de Medio Ambiente, al ser preguntado sobre la duración prevista de los trámites y la construcción de la depuradora, se mostró muy cauto a la hora de dar un plazo concreto y se limitó a admitir: «La maquinaria del Estado va lenta, es como un motor diésel».
El conseller apuntó que la construcción en sí puede durar «un año o un año y medio», pero no se atrevió a dar un plazo para la tramitación administrativa, puesto que ésta incluirá la correspondiente Evaluación de Impacto Ambiental. «La tramitación ya es algo más elástico», reconoció.
Especial hincapié hicieron tanto el conseller como Xico Tarrés en el compromiso asumido por el Ministerio de Medio Ambiente de «no reparar en gastos» para ejecutar las obras necesarias en el alcantarillado de la ciudad, y que, al parecer, es uno de los orígenes del mal funcionamiento de la depuradora actual. Ni Tarrés ni Grimalt pudieron detallar en qué consistirán esas actuaciones, aunque el presidente del Consell recordó que en el mandato municipal anterior se hicieron numerosas obras de mejora de la red de saneamiento, «pues antes el agua de lluvia iba mezclada con el agua residual en las tuberías».
«Aquí había un problema de base, que era el alcantarillado de Vila, que no funciona correctamente y las aguas llegan muy corrompidas, lo que hace que luego la depuradora no funcione correctamente y tenga muchas averías», recalcó el conseller.
Miquel Àngel Grimalt aprovechó su visita a Ibiza para destacar los avances que se están produciendo en la tramitación de otras obras de saneamiento en los distintos municipios de las Pitiusas.