IBIZA | JOAN LLUÍS FERRER
Finalmente, la nueva depuradora de Vila se ubicará en el solar donde se encontraba el antiguo polígono de tiro de sa Coma, en medio de un paraje forestal confinado en un extremo de la finca que el Consell Insular ha pasado a gestionar en esta antigua propiedad militar.
Así lo anunciaron ayer el presidente del Consell, Xico Tarrés, y el conseller balear de Medio Ambiente, Miquel Àngel Grimalt, en una visita a la zona. De este modo, se cierra una prolongada controversia institucional, iniciada durante la anterior etapa del PP y que continuó en la actual legislatura, sobre la ubicación de esta infraestructura, que condiciona el crecimiento urbanístico de la ciudad.
Para justificar el cambio de postura que había venido manteniendo su conselleria, Grimalt señaló que, por una parte, el Ministerio de Medio Ambiente se ha comprometido a hacer las inversiones económicas necesarias para construir la depuradora en esta ubicación, incluyendo el arreglo de la red de alcantarillado de la ciudad que es la que, según dijo, provoca gran parte del colapso que sufre la actual depuradora.
Además, aseguró que los técnicos ministeriales han visto viable la construcción de la planta depuradora en esta cota, situada a unos 95 metros sobre el nivel del mar, tradicionalmente considerada excesiva por el Govern porque, según ha venido reiterando, esa altura obligará a instalar bombas impulsoras para subir el caudal hasta allí, encareciendo los costes y manteniendo las instalaciones de la actual depuradora, pues sería necesaria un pretratamiento en esa planta.
«Hemos aceptado esta solución, porque hay un compromiso por parte del Estado de hacer las obras que sean necesarias para que esta depuradora funcione correctamente, aunque esté un poco más arriba de lo que nosotros hubiéramos querido. Éramos reticentes a aceptar esta ubicación, pero hemos recibido este compromiso», afirmó el conseller Grimalt.
Dejando entrever siempre su resignación por la decisión adoptada, el titular de Medio Ambiente recalcó que «esta es una decisión que ha de tomar Ibiza, porque la depuradora se hace en Ibiza». «Nosotros hacemos caso de aquello que quieren los ibicencos, y su voluntad se manifiesta a través del Consell Insular», agregó.
Grimalt añadió que ahora sólo falta que se ceda el solar, que tiene unos 250.000 metros cuadrados, al Ministerio de Medio Ambiente para que éste redacte el proyecto y licite las obras.
En relación con la posible permanencia de las instalaciones que ahora acogen la actual depuradora –permanencia que siempre ha sido rechazada por el Ayuntamiento de Ibiza por el riesgo de que persistan los malos olores–, Grimalt no se atrevió a asegurar que vaya a desmantelarse. «El proyecto lo dirá y allí será donde se valorará» y confió en que «si se ha mantener el pretratamiento», ello no provoque «molestias».
Por su parte, el presidente del Consell, Xico Tarrés, se mostró satisfecho por el acuerdo alcanzado y confió en que se agilicen al máximo los trámites administrativos.