SANT ANTONI | SANDRA DÍAZ
El Ayuntamiento de Sant Antoni, junto con la conselleria de Política Educativa y Cultural y el Fondo Social Europeo, ha organizado los Cursos de Aprendizaje Profesional Inicial (CAPI), que sustituyen a los antiguos programas de Garantía Social, posteriormente conocidos como ISLA.
Esta oferta de formación profesional consiste en dos cursos de auxiliar de cocina y de auxiliar de pastelería, con 15 y 13 alumnos, respectivamente. Las clases teóricas, que han comenzado este mes, se imparten en dependencias municipales, mientras que las clases de carácter práctico se realizarán en las instalaciones de un hotel que colabora con el Ayuntamiento.
Los cursos CAPI están dirigidos a jóvenes de 16 a 21 años que no han terminado la Educación Secundaria Obligatoria y que carecen de alguna titulación reglada. Por este motivo, el objetivo que persiguen es facilitar la formación necesaria a los alumnos para que puedan acceder al mundo laboral.
La duración de los programas es de 930 horas, distribuidas a lo largo del curso 2009/2010, que se destinarán a la formación específica (sólo para los que reciban lecciones de auxiliar de cocina), aprendizaje del instrumental básico, tutoría, orientación laboral e inglés. Además, los cursos se complementarán con seis meses de contrato de formación, un requisito sin el cual los alumnos no podrán recibir el certificado acreditativo del curso, que consistirá en un diploma oficial.
El Ayuntamiento ayudará a los jóvenes a encontrar el trabajo. Sin embargo, son ellos los que deben gestionarlo para que, de esta forma, se comprometan y se involucren durante los cursos, ya que lo que se intenta desde el Consistorio es promover una salida profesional sólo para aquellos jóvenes que realmente estén interesados en trabajar.
Con esta iniciativa, el Ayuntamiento de Sant Antoni pretende también que los jóvenes continúen dentro del sistema educativo para darles la oportunidad de poder desenvolver sus capacidades y finalicen los estudios que, en muchos casos, dejaron aparcados tiempo atrás. Es una oportunidad para que los jóvenes que se apunten a los cursos de cocina y pastelería sigan realizando otros estudios cuando finalicen si no consiguen entrar en el mercado laboral.