IBIZA | LAURA RIERA
«Hay que aprovechar esta feria para comprar, porque con esto de la crisis… Mi amiga y yo estamos echando un vistazo por las tiendas para ver si encontramos algo interesante», cuenta Trini, de Vila, después de probarse una blusa de uno de los ochenta puestos de la Fira d´Estocs de Ibiza. «¡Lo malo es que en ningún sitio aceptan tarjeta de crédito y yo he venido con poco dinero!», lamenta.
Como Trini, cientos de personas se perdieron el domingo en el Recinto Ferial, ya que ayer era el último día de saldos de la cuarta edición de esta iniciativa organizada por la Pimeef y el Consell. A mediodía, todas las plazas de aparcamiento ya están ocupadas. A esta hora, los más madrugadores abandonan el lugar porque ya han hecho sus compras. Una bolsa en cada mano los delata. El que ha preferido dormir un poco más y acudir más tarde se encuentra con una feria concurrida, en la que no quedará más remedio que ir esquivando a unos y a otros para lograr el objetivo: gastar poco dinero en las compras.
Los puestos de ropa y calzado son los que captan la mayor atención de los clientes. «Hoy [por ayer] hay muchísima gente», explica Margarita Cardona, propietaria de la zapatería Cardona, que cuenta que la mayoría de sus compradores son hombres. «Ellos están aprovechando para comprar calzado de invierno. También sandalias. Se están vendiendo muchísimas», asegura Cardona. «Tenemos sandalias de piel por quince euros. Es normal que las compren aunque ya estemos en otoño», manifiesta.
El vestido es la prenda estrella del puesto de la tienda Moksha. Las empleadas no dan abasto. Mujeres de todas las edades se agolpan frente a las perchas para hacerse con coloridos chalecos, pantalones o blusones. «No para de venir gente», expresa una de las trabajadoras.
Maria es una clienta habitual de esta feria. No ha venido ni uno ni dos días, sino los tres. «Estuve aquí el viernes y el sábado. Hoy he vuelto para acopañar a una amiga», cuenta Maria, que no se ha idoningún día del recinto con las manos vacías. «He comprado muchísimas cosas: ropa, zapatos y también un cubrecamas, ¡que están muy baratos!», expresa.
Los cubrecamas de los que habla Maria están expuestos en el puesto Sweet Dreams. Hay de todos los colores: azules, naranjas, rojos… Sólo cuestan 15 euros. «Los cubrecamas se están vendiendo muy bien. También los vestidos», afirma una de las empleadas de este puesto. «La mayoría de clientes son mujeres, pero los hombres también están comprando mucho», cuenta esta trabajadora.
El puesto de moda Adlib de la boutique Divine también es de los más concurridos. Las prendas que más se están vendiendo son las de color blanco. «La gente se lleva de todo, desde camisas hasta vestidos y faldas. Pero eso sí, la mayoría es de color blanco. La ropa de color se vende menos», afirma una de las empleadas de esta boutique.
El reloj marca las dos de la tarde. Es hora de comer. Unos regresan a casa, pero otros siguen recorriendo todos y cada uno de los puestos para hacerse con alguna ganga. También hay quien opta por comprar un trozo de pan con queso de cabra en el puesto de productos típicos de la isla para saciar el apetito.