IBIZA | E. RODRÍGUEZ
El conseller insular de Movilidad y Medio Ambiente, Albert Prats, se manifiesta contrario a impedir con una barrera la entrada de vehículos en el Parque Natural de ses Salines cuando todas las plazas de aparcamiento estén ocupadas. Su homólogo en el Govern balear, Miquel Àngel Grimalt, aseguraba hace una semana a este periódico que el modelo de ses Illetes, en Formentera, ha funcionado «muy bien» y que, a su entender, se debería aplicar también en ses Salines de Ibiza. Prats discrepa, ya que el caso de ses Salines «no es el mismo que el de Formentera». «No se puede cerrar el paso de los vehículos con una barrera en Ibiza, ya que existen viviendas», justifica el conseller insular.
Prats cree que, como alternativa a la instalación de una barrera, se pueden hacer algunas pequeñas obras para crear obstáculos, como la construcción de muretes, y evitar que los coches aparquen en las cunetas y en las zonas no habilitadas para ello. De esta forma, según el conseller, los visitantes se verían forzados a dar la vuelta y dejar el coche en el aparcamiento disuasorio que se habilite en la entrada del Parque y utilizar un vehículo lanzadera (un autobús) para llegar hasta la playa. «Cuando alguien haya llegado hasta el final cuatro días sin encontrar una plaza de aparcamiento, al quinto dejará directamente el coche en la entrada y utilizará el autobús», augura.
Además, recuerda que la regulación del tráfico de ses Salines no depende sólo del Consell a pesar de que Grimalt haya asegurado que no se podrá llevar a cabo hasta que el Consell ejecute el proyecto de reforma de la carretera y habilite, tal como se prevé, un aparcamiento disuasorio en la entrada del espacio protegido. «Nosotros gestionamos una carretera, no un Parque Natural», advierte Prats, que añade que la carretera no está en mal estado y que, por tanto, se podría prescindir de ejecutar su reforma: «Lo queremos hacer para mejorarla, pero podríamos no hacerlo». Este proyecto contempla también la construcción de un carril-bici y el soterramiento del tendido eléctrico y telefónico.
Grimalt mantiene que la restricción del acceso rodado en este enclave protegido es un tema «muy importante» e insiste en que «sin aparcamientos no se puede hacer». «No puedes decir a los visitantes que no pueden entrar sin la posibilidad de dejar el vehículo en algún sitio», justifica Grimalt. Parece ser que las declaraciones del conseller balear no han gustado a Albert Prats, que puntualiza que, aparte de la dirección del Parque Natural, hay que tener en cuenta que el Ayuntamiento tiene competencias para ordenar el tráfico y gestiona el servicio de grúa.
Regulación y obras por fases
A mediados de abril, el conseller insular seguraba que en el verano de 2010 se podría aplicar ya un modelo de movilidad más sostenible para evitar el desorden que se produce cada año en la circulación y los aparcamientos, aunque advirtió de que no se podría hacer todo al mismo tiempo, sino por «fases». Ahora, al preguntarle si se mantienen las mismas previsiones, Prats asegura que no puede avanzar nada e insiste en que «no depende» sólo del Consell.
Los técnicos de la institución están trabajando en un anteproyecto, luego se debe hacer el de construcción.
La financiación de la obra, cuyo coste no se ha querido avanzar, será otro quebradero de cabeza para el equipo de gobierno. Prats afirma que cabe la posibilidad de que la reforma de la carretera se haga por fases y que, la primera, desde el tramo final (donde están las playas) hasta los estanques se podría costear con fondos propios. Otras administraciones deberían ayudar a pagar la ejecución íntegra del proyecto.