IBIZA | R. S.
La magistrada juez titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Ibiza, Clara Ramírez, ha condenado a un año y tres meses de prisión a C. M. P., el hombre que tenía un arsenal en un chalé abandonado en la calle sa Punta, en Platja d´en Bossa. Este individuo, nacido en Ciudad Real hace 43 años, no tiene antecedentes penales, por lo que probablemente no ingresará en prisión, al ser la condena inferior a dos años.
La juez ha absuelto al otro hombre que estaba con C. M. P. en la casa el 11 de febrero de este año, cuando fueron detenidos por la Policía Nacional. «No existe prueba que permita desvirtuar su presunción de inocencia», explica la magistrada en la sentencia. El Ministerio Público solicitó dos años de prisión para el ahora absuelto en el juicio celebrado en Ibiza el pasado 10 de junio. Para C. M. P. el fiscal pidió tres años de cárcel por un delito de tenencia ilícita de armas, con el agravante de que una de ellas fue introducida en territorio español de forma ilegal.
«El número de armas, en este delito, deberá ser inferior a cinco, pues, en caso contrario, la conducta constituiría una modalidad delictiva más grave», se explica en la sentencia.
En el chalé de Platja d´en Bossa había dos pistolas: una modelo Astra de calibre 6,35 con cinco cartuchos en el cargador y otra marca Ceska de 7,65 milímetros, también con su correspondiente cargador. «Las armas estaban en perfecto estado de conservación y aptas para disparar», se puede leer en el apartado de «hechos probados» de la sentencia.
En la casa había también un revólver marca Blow de 9 milímetros de calibre con cuatro cartuchos detonantes y una vaina ya percutida. Además, los policías encontraron dos escopetas de aire comprimido, una marca Shadow de calibre 6,35 y otra Gamo modelo Hunter de calibre 5,5, con visor incorporado.
La pistola semiautomática modelo Astra fue fabricada en la antigua Checoslovaquia y entró en España sin la correspondiente autorización. «No consta que este hecho fuera conocido por el acusado C. M. P.», explica la juez Ramírez en la sentencia, por lo que no tiene en cuenta esta circunstancia como agravante.
Consumo de drogas
El ahora condenado declaró en la vista oral que al chalé abandonado de Platja d´en Bossa acudían personas a consumir drogas. C. M. P. también dijo que la pistola que llevaba en un cinto y la otra eran de su propiedad, así como los cartuchos, exculpando de esta forma al otro imputado, ahora absuelto.
La casa es un punto de reunión de delincuentes habituales, según explicó la Policía tras efectuar el registro y las dos detenciones. En el mes de febrero las investigaciones se dirigieron en la línea de que este chalé era una especie de «cuartel general» desde el que se planeaban hechos delictivos.
El 11 de febrero la Policía Nacional realizó un gran despliegue alrededor de la casa. Tras desarmar a C. M. P. procedieron a su detención y a la del otro hombre que estaba en el chalé.
C. M. P., que estuvo cuatro meses ingresado en prisión por este suceso, ha sido detenido 20 veces por delitos contra la propiedad. Su compañero ha sido arrestado en cinco ocasiones por tráfico de drogas, lesiones, malos tratos y hurto, según la información facilitada por la Policía.
Listas para disparar
«Las armas estaban en perfecto estado de conservación y aptas para disparar», se puede leer en la sentencia.
Pedían tres años
El Ministerio Público soclitó tres años de prisión para el ahora condenado y dos para el otro acusado, por un delito de tenencia ilícita de armas.
Introducida ilegalmente
La pistola modelo Astra fue fabricada en la antigua Checoslovaquia y entró en España de forma ilegal, pero C. M. P. no lo sabía, según la sentencia, por lo que esta circunstancia no ha sido tenida en cuenta como agravante.