IBIZA | R. S.
El sospechoso de matar a otro hombre en la madrugada del jueves en el barrio de la Marina de Vila, A. D. Y., un francés de 25 años de edad, ha ingresado en prisión provisional sin fianza porque puede haber indicios de homicidio doloso (con intención), según informó ayer la Fiscalía de Ibiza.
El otro detenido por la Policía Nacional 24 horas después del suceso, O. A. M., nacido en Rumanía y de 23 años de edad, ha quedado en libertad pero tendrá que comparecer los días 1 y 15 de cada mes en el Juzgado de Ibiza mientras dure la investigación de este caso. El juez Juan Carlos Torres, titular del Juzgado de Instrucción número 1 de la isla, tomó declaración ayer por la tarde a los dos. El magistrado considera que O. A. M. no participó en el suceso que desencadenó la muerte de su compañero.
Los tres, A. D. Y., O. A. M. y el fallecido, J. B., un francés que tenía 29 años de edad, vivían juntos. Fuentes cercanas a la investigación informan de que podrían ser indigentes y que habitaban como ´okupas´ el edificio abandonado de la Comandancia Militar, en es Puig des Molins.
Más personas presenciaron los hechos, entre ellas un hombre que avisó a la Policía y que declarará esta semana en el Juzgado de Ibiza. Su testimonio puede ser clave para esclarecer los hechos, según fuentes de la investigación.
El juez Torres mantiene el secreto de sumario que decretó el jueves, por lo que no ha transcendido de forma oficial el contenido de la declaración de los dos detenidos por la Policía.
No quería declarar
No obstante, este diario ha podido saber que A. D. Y., que ya está en la cárcel, se acogió en un principio a su derecho a no declarar. Ayer entró en el edificio judicial vestido con una camisa azul y con un collarín en el cuello. Después del suceso estuvo ingresado en el hospital Can Misses, aunque ya ha sido dado de alta.
Esta semana llegará a Ibiza un abogado que pagará su familia para tratar de defenderle. «No recuerdo si caímos los tres pero lógicamente sólo debimos precipitarnos J. B. y yo, puesto que O. A. M. no tenía sangre», comentó el imputado antes de decidir no añadir nada más, según ha podido saber este diario.
«Estábamos los tres muy borrachos», dijo por su parte O. A. M., antes de conocer que el juez le dejaba en libertad. «No era la primera vez que los dos franceses discutían y se peleaban entre ellos» añadió. Según su testimonio, el fallecido y el principal sospechoso protagonizaron una fuerte discusión cuando bajaban de sa Penya hacia la plaza que está situada en la calle Alfonso XII, en una conocida zona de ocio nocturno de Vila.
«Bajaban agarrados, parecía que eran una sola persona», explicó O. A. M. al juez, en referencia a los dos franceses con los que convivía. Luego se engancharon en una pérgola y cayeron desde una altura aproximada de tres metros.
Según el testimonio del rumano, cuando sus compañeros estaban en el suelo de la plaza, y aún no se sabía si J. B. estaba ya muerto, A. D. Y. comenzó a propinarle patadas.
El juez le preguntó que por qué él tenía sangre si, como argumentó, contempló la escena desde debajo de las escaleras. «Me acerqué cuando dejaron de pegarse y por eso tenía sangre en la ropa», respondió.
La Policía llegó a la zona poco después del suceso, y a las once de la mañana del jueves el juez Juan Carlos Torres decretó el levantamiento del cadáver. El fallecido consta en la base de datos policial como desaparecido, según fuentes judiciales.
Ya habían discutido
«No era la primera vez que los dos franceses discutían y se peleaban entre ellos», declaró el rumano O. A. M. Los tres vivían juntos.
«Bajaban agarrados»
Según el testimonio de O. A. M., que contempló el suceso desde la parte de abajo de las escaleras que suben hacia sa Penya desde la calle Alfonso XII, los dos franceses «bajaban agarrados, parecía que eran una sola persona». J. B. falleció y A. D. Y. tuvo que ser ingresado en el hospital.