IBIZA | REDACCIÓN
El obispo de Ibiza, Vicente Juan Segura, ha criticado las «falsedades», «intimidaciones» y «chantajes» que han alimentado la polémica sobre la instalación de un nuevo comedor social en Vila, promovida por Cáritas, el Consell y los cinco ayuntamientos de Ibiza, y proyectada inicialmente en terrenos contiguos al colegio Sa Real. Según el prelado, este proyecto «ha sido objeto de falsedades acerca de todo: su ubicación, su horario, sus características y su funcionamiento», ante las cuales «las aclaraciones dadas no han servido de nada».
Ante la polémica suscitada, Cáritas ha renunciado, «por ahora», a la instalación en sa Real y mantendrá el comedor social en sus actuales dependencias, porque «ha creído conveniente no herir a nadie, escuchar a todos y esperar a que el problema pueda solucionarse». Sin embargo, Vicente Juan reprocha la actitud de «esas pocas voces que se han levantado contra la propuesta de Cáritas de aumentar el número de personas que recibirán ayuda», y afirma: «Cuando se encuentren con un pobre por la calle, un pobre que no un delincuente, podrán decirle: ´gracias a mis protestas, tú no vas a tener un comedor social, tú no vas a tener una cena caliente´».
En un texto enviado a los medios de comunicación pitiusos, el obispo censura también las «intimidaciones o chantajes» proferidos en algunas concentraciones de padres de alumnos de Sa Real contra la Fundación Diocesana Isidor Macabich, «que con generosidad y entrega, poniendo muchos, muchísimos, fondos propios al servicio de sus centros educativos» gestiona los colegios de Sa Real y Can Bonet.
Ante esta situación, Vicente Juan Segura apela a unas recientes palabras del Papa Benedicto XVI, en las que afirmaba que «cultivando los sentimientos de respeto, de comprensión y de estima hacia los demás se podrían afrontar los problemas de la vida cotidiana más serena y eficazmente», y recalca también las declaraciones a este periódico de la consellera insular de Bienestar Social, Patricia Abascal, que invitaba a reflexionar a quienes promovieron estas protestas, «malogrando este servicio». A juicio del prelado, «son dos autoridades de distinto orden, una religiosa y otra política, que conviene escuchar».