IBIZA | E. R.
Agrupación Hotelera Doliga S.A., del Grupo de Empresas Matutes, está tramitando la legalización de la industria láctea de la Granja de Santa Gertrudis. El proyecto de legalización (la obtención de la declaración de interés general) y el estudio de impacto ambiental se encuentran en exposición pública en la sede del Consell durante un plazo de 20 días.
La propiedad de esta explotación también tramita la autorización para la construcción de un sistema de depuración a través de lagunas, aunque previamente debe legalizar la actividad de extracción de leche y elaboración de queso fresco.
Precisamente, el Ayuntamiento de Santa Eulària respondió a la empresa en diciembre de 2003, cuando ésta solicitó permiso para la construcción de la depuradora, que no le constaba en los archivos municipales la existencia de una industria láctea en la granja. Luego comprobó, además, que la granja se encuentra en el término municipal de Sant Joan. La empresa sostiene que la actividad ganadera quedó reconocida en virtud de la Ley de Acompañamiento de los presupuestos de la Comunitat de 2003.
Según el proyecto, la granja de Santa Gertrudis tiene una producción anual de 1,3 millones de litros de leche, 900.000 litros para la venta directa y 400.000 litros para la producción de 50.000 kilos de queso fresco. La explotación cuenta con 360 cabezas de ganado, que producen 10.400 kilos de estiércol al día. El volumen de aguas residuales alcanza los 26 metros cúbicos diarios, con una carga contaminante de 26.000 miligramos por cada litro.
El estudio de impacto ambiental señala que para tratar las aguas de desecho «la solución más lógica y acorde al entorno» es la implantación de un sistema de depuración por lagunaje, con la ventaja de que no implica un gasto energético. El documento apunta que el agua depurada deberá reutilizarse para el riego de parte de los cultivos forrajeros que actualmente se riegan con el caudal procedente del acuífero. En cuanto al estiércol, el estudio de impacto ambiental señala que la solución más adecuada es la de habilitar una zona impermeabilizada para acumularlo y dejarlo que fermente al objeto de poder reutilizarlo como sustancia orgánica.
El sistema de depuración por lagunaje implica la construcción de una serie de balsas estancas con una profundidad de entre tres y medio metro. Estas lagunas deben estar a una distancia de seguridad de un kilómetro con respecto a la zona residencial más próxima. El coste del proyecto asciende a 73.424 euros.
Sistema de depuración
Doliga proyecta construir un sistema de depuración de las aguas residuales de la industria a través de un sistema de lagunas. El estudio de impacto ambiental destaca que esta solución es la más adecuada dada la disponibilidad de terrenos de la propiedad y la carencia de gasto energético.