IBIZA | A. F. F.
Esta infraestructura, con una longitud total de 600 kilómetros y un presupuesto de 490 millones de euros, está entre las mayores inversiones realizadas en las Balears y permitirá reducir la dependencia energética que tienen las islas de los hidrocarburos. Además de diversificar las fuentes de energía, la llegada del gas permitirá romper el monopolio en el suministro existente hasta ahora.
La construcción del gasoducto desde las localidades alicantinas de Montesa y Dénia se inició en noviembre del año pasado. En enero de este año, las conducciones llegaron hasta las instalaciones de aterraje previstas en Cala Gració, en Sant Antoni, desde donde se ha tardado otros ocho meses en completar el tendido hasta la ciudad de Palma. Con la llegada a Mallorca sólo queda pendiente la construcción de una estación de compresión en Dénia que asegurará la presión en la llegada del gas.
Energía barata y más limpia
El gas natural es un combustible con unas emisiones mucho más bajas que la mayoría de hidrocarburos y, en el caso de Ibiza, su implantación en la generación de electricidad permitirá reducir la polución que provoca la central térmica de GESA, el principal foco de contaminación atmosférica de las Pitiusas. El menor precio del gas supondrá otra ventaja adicional, ya que permitirá rebajar los costes de generación en Ibiza y Formentera.