IBIZA | E. RODRÍGUEZ
La construcción de la desaladora de Santa Eulària acumula un retraso importante, pero el conseller balear de Medio Ambiente, Miquel Àngel Grimalt, aseguró ayer que espera que entre en funcionamiento a lo largo del año que viene. El conseller explicó que la desaladora ya está hecha y que la demora se debe a los problemas surgidos a la hora de escoger el punto de captación de agua y del vertido de la salmuera. Esta infraestructura resulta primordial dentro del proyecto de interconexión de las tres plantas (Vila, Sant Antoni y Santa Eulària) en vía de ejecución para llevar agua potable al norte de la isla, Cala de Bou y Platja d´en Bossa.
El conseller visitó ayer en Sant Miquel las obras de construcción del depósito de esa zona, uno de los seis que contempla el proyecto, presupuestado en más de 10 millones de euros y un plazo de ejecución de 17 meses. En este momento, también han comenzado las obras del depósito de Sant Rafel y quedan pendientes los de Cala de Bou, Platja d´en Bossa, Santa Gertrudis y Sant Joan. Grimalt destacó que este proyecto resolverá los problemas de suministro de agua potable «en zonas importantes de la isla». Según las previsiones, las obras estarán listas durante el primer semestre de 2011, aunque Grimalt confía en que el año que viene pueda entrar en funcionamiento alguno de los cuatro ramales proyectados.
El conseller indicó que aún es pronto para avanzar qué tramo de las canalizaciones podría estar operativo antes de que acabe toda la obra. Apuntó que los trabajos han empezado por los depósitos de Sant Rafel y Sant Miquel y que, próximamente, se podrán instalar las canalizaciones de estos tramos. Grimalt reconoció que las obras llevan algo de retraso debido a los problemas que comporta la tramitación de la expropiación de algunas fincas y la autorización administrativa necesaria para atravesar algunos espacios protegidos.
La arteria de Sant Joan parte del torrente de sa Llavanera, en Vila, y en una primera parte del recorrido de 5,7 kilómetros llegará hasta el futuro depósito de Santa Gertrudis. Desde allí, una tubería de 7,4 kilómetros enlazará con la balsa de Sant Miquel, actualmente en construcción, para acabar en el núcleo de Sant Joan en una tercera fase de 9,5 kilómetros más. En total, el proyecto contempla en toda su extensión una red de 38 kilómetros de tuberías que enlazarán las tres plantas desaladoras.
Esta infraestructura permitirá abastecer a la población de todos estos núcleos con «agua de calidad». Precisamente, el conseller destacó que en épocas como la actual en que las reservas hídricas son suficientes, el agua procedente de las tres desaladoras se mezclará con la de los pozos para reducir la concentración de nitratos y otros elementos y mejorar su calidad. También recalcó que las conducciones se podrán conectar con la red pública para dejar «definitivamente resuelto» el problema de la alta concentración de sal de algunos núcleos urbanos como Platja d´en Bossa.