IBIZA | MARTA TORRES
Esquivar varios socavones en los que cabe una persona, caminar sobre una pasarela de un metro de ancho sobre una zanja de más de un metro de hondo, llenarse barro en montones de tierra y cruzar la carretera sin que nadie controle haciendo eslalon entre señales, vallas y conos. Así llegan los alumnos del colegio Can Cantó, de Vila, cada día al colegio. Las clases comenzaron el viernes pasado y las obras del PlanE del Ayuntamiento de Ibiza justo un día antes, el jueves 10, para desesperación de los padres, que una semana después de convivir con los trabajos han denunciado el riesgo que suponen, especialmente para los niños y progenitores que van y vienen caminando hasta el colegio de las afueras de Vila.
El Ayuntamiento de Ibiza asegura que la empresa se había comprometido a no trabajar en las horas de entrada y salida del colegio. Sin embargo, ayer a las nueve de la mañana y a las dos del mediodía más de una decena de obreros seguían en el tajo. El propio Consistorio confesaba que en ningún momento en la última semana se ha enviado a ningún técnico para que comprobara que la empresa estaba cumpliendo este compromiso. Varios trabajadores aseguraban ayer a las dos y cinco que nadie les había comunicado que debían interrumpir los trabajos a las nueve y a las dos.
Los padres han criticado que el Ayuntamiento de Ibiza, sabiendo que iban a comenzar las obras, no haya puesto un segundo policía para controlar la zona de la calle es Cubells (detrás de la comisaría de la Policía Nacional), que está llena de montones de tierra, socavones y zanjas. Los padres, además, se quejaban ayer a la salida del colegio de la falta de previsión. «Lo que no entendemos es que habiendo tenido todo el verano para levantar los alrededores del colegio hayan esperado al día antes de que comenzaran las clases para iniciar las obras», comenta Juan, que espera en la puerta a que salga su hijo. «Hace varias semanas que empezaron a trabajar en la zona de los Multicines. El principio de curso no pilla por sorpresa a nadie, si hubieran comenzado por aquí no hubiera afectado para nada al colegio», apunta Elena, que señala con el dedo a una madre cruzando una zanja por la pasarela con su hija en brazos y a un grupo de niños que caminan jugando con una pelota cerca de un agujero de más de dos metros de profundidad.
La dirección del centro critica el momento en que el Ayuntamiento ha decidido que comenzaran las obras, aunque asegura que se lo toman «con resignación», ya que les han dicho que los trabajos finalizarán dentro de dos semanas. «Es un incordio y una molestia para nosotros, para los padres y para los alumnos, sobre todo estos días que ha estado lloviendo», señalan.