IBIZA | MARTA TORRES
Coger soltura a la hora de hablar catalán. Perder la vergüenza. Ése es el objetivo de ´Amb tu, en català´, la campaña de voluntariado lingüístico que se presentó ayer en Ibiza y en la que participan el Govern balear, el Consell de Ibiza, el Institut d´Estudis Eivissencs (IEE) y todos los ayuntamientos de la isla a excepción del de Ibiza, que hace varios años que ya puso en marcha una iniciativa similar. La iniciativa consiste en juntar a personas que están aprendiendo catalán con catalanoparlantes para que, simplemente, hablen en esta lengua.
El presidente del IEE, Marià Serra, señaló que la iniciativa «implica a toda la sociedad» y que copia el modelo aplicado en Cataluña hace años. De la misma manera, señaló que aunque Vila no participa en el programa, sí lo hará en las actividades complementarias que se organizarán dentro del programa: excursiones y visitas culturales. Para llevar a cabo el proyecto se ha contratado a la empresa ´Paraula. Centre de serveis lingüístics´. Su coordinadora, Carmen Sánchez, explicó que con las parejas lingüísticas se pretende acabar con las dificultades que tienen las personas que están aprendiendo catalán para usar realmente la lengua fuera de las clases.
En estos momentos en Ibiza hay 19 lugares en los que se pueden inscribir las personas que quieran participar en la campaña, tanto aprendices como catalanoparlantes. «No hay límite de edad o de profesión. Sólo debe existir la voluntad. Pueden apuntarse mayores de 80 años y menores de 20», comentó el presidente del IEE. En este sentido, Carmen Sánchez detalló que cuando alguien se apunta se le hace una pequeña encuesta para conocer los gustos, las inquietudes y los intereses para intentar que las parejas lingüísticas puedan hablar con facilidad.
También se les pregunta por sus horarios para intentar que sean compatibles y no tengan muchos problemas para cuadrar sus agendas. Otro de los objetivos importantes de la campaña es acostumbrar a los catalanoparlantes a hablar en catalán con las personas que, aunque no lo sean, lo entienden. En el caso de que alguna de las personas que quiera ser voluntaria no tenga el nivel necesario, se le indicará dónde debe dirigirse y a qué cursos se puede apuntar para mejorar su nivel de catalán.
Una vez creadas las parejas, las instituciones se encargarán de organizar una primera cita en la que se presentará a los integrantes y se les entregará material con ideas para hablar en catalán. Después, serán ellos mismos los que decidirán dónde y cuándo quedar, a ser posible, una vez por semana. Al final se celebrará otro encuentro para valorar la experiencia. En el caso de que por algún motivo no vaya bien porque los horarios no sean lo compatibles que se esperaba o porque la química entre la pareja no sea buena, se puede solicitar un cambio, explicó Carmen Sánchez.