La llegada de la Ilustración, una corriente de pensamientos cuyos seguidores defendían el uso la razón, no acabó con símbolos protectores como el rosario, que se mantuvo especialmente en el campo, según explica la historiadora y experta en joyería ibicenca María Lena Mateu. En la imagen de la derecha aparece el esquema que el fallecido artesano joyero Pepín Pomar elaboró como boceto para la posterior fabricación de un rosario de plata y coral de cuello, el mismo que aparece en la imagen de la izquierda. El rosario de azabache tenía un precio más accesible por lo que estaban más presentes en el campo. Esta pieza se convirtió para la mujer en un símbolo de quien ya ha sufrido la pérdida del marido, en la viudez.