IBIZA | N. G. G. / EP
Un tramo de cinco kilómetros de la autovía del aeropuerto permaneció cortado ayer durante dos horas y media debido a una inundación registrada a la altura del túnel de Sant Jordi consecuencia de las intensas lluvias caídas desde primera hora de la mañana y a la falta de drenaje en la zona.
Según fuentes de la Policía Local de Sant Josep, la carretera quedó cortada en los dos sentidos alrededor de las 10,30 horas y el tráfico rodado fue desviado por el casco urbano.
Al lugar se desplazaron hasta ocho camiones autobomba y diez operarios que, coordinados por la Unidad Operativa de Emergencias, estuvieron trabajando durante la mañana para achicar toda el agua acumulada. Alrededor de las 14,40 horas, más de cuatro horas después de su cierre, la Dirección General de Emergencias (DGE) informó de que la vía había sido abierta, si bien desde la conselleria de Obras Públicas señalaron que la reapertura se llevó a cabo a las 12,50.
Un par de avisos
Además de este incidente, se registraron numerosos avisos por inundaciones en otros puntos de la isla, sobre todo en el término municipal de Sant Josep, que se saldaron sin daños personales, confirmaron fuentes de las distintas policías locales y del Parque Insular de Bomberos.
Desde la Policía Local de Sant Josep señalaron que a última hora de la mañana ya habían recibido más de sesenta llamadas de vecinos y visitantes que alertaban de la cantidad de agua que se acumulaba en las vías públicas. Al parecer, las zonas más afectadas fueron Cala de Bou –avenidas de Sant Agustí y es Caló–, Platja d´en Bossa –una de las rotondas estaba anegada– y Sant Jordi –el polideportivo y los bajos de algunas viviendas quedaron afectados–. También el aeropuerto sintió los efectos del agua caída, que dejó varias goteras en la terminal, que provocaron las quejas de comerciantes y algunos usuarios.
Por su parte, fuentes de la Policía Local de Sant Antoni indicaron que sólo habían recibido algún aviso por tapas de alcantarillas levantadas, al tiempo que desde Santa Eulària comentaron que no se habían registrado sucesos fuera de lo normal.
40 litros por metro cuadrado
En Vila, desde el Ayuntamiento explicaron que no habían tenido «novedades significativas» al margen de «un par de alcantarillas que se habían levantado un poco». No obstante, en diversos puntos de la ciudad se acumulaban los habituales charcos de agua, entre otros lugares en las aulas modulares para Educación Infantil instaladas junto a los Multicines, cuyos alrededores se encontraban anegados.
Desde el Parque Insular de Bomberos informaron de que hasta primera hora de la tarde habían atendido unos cinco avisos por inundación en Sant Antoni y Sant Jordi, sobre todo, todas ellas de personas particulares que avisaban de inundaciones en sótanos y garajes. También acudieron a achicar agua a la bolera Moby Dick de Cala de Bou.
La DGE activó ayer la alerta IG-1 por tormentas en todas las islas y precipitaciones de hasta 40 litros por metro cuadrado, que está previsto mantener en principio hasta el jueves debido a que se espera «mucha inestabilidad, lluvias fuertes e intermitentes y granizo».
Reservas hídricas
Según fuentes del Centro Meteorológico, en el aeropuerto se recogieron 0,7 litros a primera hora de la mañana y en Sant Joan, 5,4 entre las 8 y 9,30 horas, así como 13,7 litros en la Mola, en Formentera. El director del Centro Meteorológico de Balears, Agustín Jançà, añadió que la estación con la que cuenta la entidad en las Pitiusas sufrió daños durante la tormenta. Jançà atribuyó las precipitaciones «a la existencia de perturbaciones en altura con aire frío típicas del fin del verano y que suelen ser las más importantes del año». Sobre las reservas hídricas en la isla, el experto señaló que hay «un ligero déficit del 12 por ciento».
Ante la situación de alerta, la DGE recomienda, en el caso de fuertes vientos, asegurar puertas y ventanas en los domicilios, retirar del exterior los objetos que puedan ser movidos, evitar los lugares donde pueda haber desprendimientos –de ramas, muros y paredes, vallas publicitarias, mobiliario urbano, cornisas o edificios en construcción– y alejarse de los postes de electricidad. Si hay tormenta eléctrica, se aconseja evitar las corrientes de aire en las casas y desconectar los aparatos eléctricos, así como evitar puntos elevados y el contacto con el agua, no refugiarse debajo de arbolado y alejarse de objetos metálicos si se está fuera de la vivienda. En el caso de fuertes lluvias se recomienda adoptar medidas para evitar la entrada de agua, evitar zonas bajas, alejarse de torrentes y no atravesar zonas inundadas.