IBIZA | E. RODRÍGUEZ
El penúltimo curso político de la legislatura acaba de arrancar y en la agenda sigue sin aparecer la ley o la figura legislativa que debe reconocer la capitalidad de Vila, uno de los objetivos prioritarios anunciados por la alcaldesa, Lurdes Costa, el día que asumió el cargo. Este deseo quedó muy pronto en entredicho al no aparecer en el pacto de gobierno suscrito entre los partidos de la izquierda y Unió Mallorquina para que Francesc Antich asumiera por segunda vez la presidencia del Govern.
Hace algunos meses el propio Antich echaba un jarro de agua fría sobre las aspiraciones de Vila al afirmar que el reconocimiento de la capitalidad de Vila estaba «en el aire». «Esta Comunitat tiene cuatro islas y todas ellas tienen ciudad», advirtió entonces el jefe del Ejecutivo autonómico, quien también dijo poco después en una entrevista a este periódico que «no es una prioridad».
El diputado balear del PSOE Joan Boned aseguró ayer que esta iniciativa está «un poco estancada» por culpa de la crisis económica. «Esta ley comportaría unas repercusiones económicas [compensar el sobrecoste que sufre el municipio de Vila por los servicios que presta al resto de ciudadanos de la isla] y ahora se anuncian recortes de 500 millones de euros para los presupuestos del próximo ejercicio, cuando hay una serie de inversiones que son necesarias sí o sí. Todo esto enfría o ralentiza la idea», dice en referencia al posible reconocimiento de la capitalidad de Vila.
Boned asegura que la iniciativa debe partir del Ayuntamiento y, a través del Consell, presentar en el Parlament balear una propuesta legislativa. Se trata, explica el diputado, del mismo proceso que siguió el Ayuntamiento de Palma para tramitar la ley de capitalidad de esta ciudad. «En Ibiza se debería seguir el mismo camino».
Por su parte, el Consistorio mantiene que de momento sigue trabajando en la elaboración del estudio técnico para avalar la propuesta y en el que el Consistorio quiere poner de manifiesto que la ciudad es una capital de facto por la presión de población que soporta de otros municipios por temas de trabajo, comercio o administrativos, así como la concentración de turistas cada temporada. Pese a las dudas planteadas por Antich, la alcaldesa de Vila, Lurdes Costa, manifestaba a principios de verano, a la hora de hacer balance de la primera mitad de la legislatura, que el presidente del Govern deberá atender las reivindicaciones de su municipio.
Boned defiende que la pretensión de Vila «tiene razón de ser» y entiende que ningún miembro del Govern se «cerrará en banda». No obstante, el diputado ibicenco coincide con Antich en que si se aprueba una ley de capitalidad para Ibiza, con su correspondiente dotación económica, Menorca no tardará en seguir el ejemplo y reivindicar lo mismo, aunque recuerda que, en este caso, subyace «la eterna discusión interna» entre Ciutadella y Maó. «Me imagino que el Govern no tendría ningún inconveniente en debatirlo si no fuera por la difícil situación económica», insiste.
Vila calcula los sobrecostes
El Ayuntamiento asegura que de momento sigue trabajando en la elaboración del estudio técnico que avale los sobrecostes que soporta por su condición de capital.