POR NIEVES GARCÍA GÁLVEZ
Varias decenas de turistas se agolpaban en la orilla de la playa con la mirada puesta en el agua. Hacía pocos minutos habían visto a tres socorristas salir corriendo, uno de ellos provisto incluso de una supuesta camilla (denominada tablero espinal), en dirección al mar. Algunos de ellos sabían que se trataba de un simulacro (la presencia de cámaras de televisión y de fotos ayudaba a aclarar la situación), pero otros parecían creer que estaban siendo testigos de un auténtico rescate.
El planteamiento del ejercicio era sencillo y bastante cercano a una situación real: una moto acuática navegaba por aguas de Platja d´en Bossa cuando, en una de sus maniobras se encontró de frente con una lancha que remolcaba una ´banana´. «Durante toda la campaña de verano hay salidas regulares y presencia continúa de embarcaciones orientadas al turismo. Uno de los mayores riesgos que pueden tener son los posibles abordajes con la consiguiente pérdida de gobierno de la embarcación e impacto con alguno de los usuarios a bordo», explicaron fuentes de la UTE GSS-Mar Save en un comunicado.
Eso fue precisamente lo que se simuló ayer. Los cinco ocupantes de la banana cayeron al agua y la embarcación quedó a la deriva. Uno de los socorristas que estaba en la zona vio lo sucedido, avisó a su coordinador y se puso en marcha el rescate. Dos efectivos que recorrían la playa a pie se echaron al agua con sus salvavidas y un tercero, que se encontraba en la torre, cogió el tablero espinal (provisto también de collarín) y se unió a sus compañeros, que pronto recibieron ayuda de una de las embarcaciones que GSS-Mar Save tiene en en Sant Josep, concretamente la de la playa de ses Salines.
De los heridos, el más grave de todos era una joven que presentaba diversos traumatismos. Los tres socorristas en el agua acudieron inmediatamente a inmovilizarla y después la sacaron del agua entre dos de ellos. Otra de las participantes en el ejercicio simuló un fractura en la pierna, por lo que fue también inmovilizada y subida a la embarcación, mientras que un tercero presentaba insuficiencia respiratoria y se le subió al barco para darle oxígeno. Estos dos fueron conducidos en la embarcación hacia la orilla y allí los trasladaron, usando una silla anfibia para el hombre. Los dos últimos, por su parte, resultaron ilesos aunque con un ligero ataque de pánico, por lo que se les dio un elemento de flotación y salieron del agua por su propio pie.
Ya fuera del agua, se les proporcionó una primera atención y se les trasladó al lugar donde debían estar las ambulancias para conducirles a los centros médicos. A su vez, mientras los socorristas realizaban todas estas tareas, la embarcación de Salvamento Marítimo se encargó de remolcar el barco con la banana hasta el puerto de Ibiza.
Según director técnico de la UTE, Borja Justo, aunque estaba previsto realizar el ejercicio en un tiempo aproximado de entre 25 y 30 minutos, se logró llevarlo a cabo en tan solo 23 y medio.
Justo, cuya empresa realiza servicios de socorrismo en once playas de Sant Josep contando para ello con 32 socorristas, explicó que este verano está resultando «relativamente complicado» en intervenciones, sobre todo en los días de mal tiempo, si bien destacó que «afortunadamente todas han acabado bien». Justo, que estuvo acompañado por la concejal de Turismo de Sant Josep, María Ángeles Mostazo, señaló que los incidentes más graves fueron los rescates de dos personas con síntomas de ahogamiento, a quienes sin embargo se logró recuperar.