IBIZA | N. G. G.
El conseller insular de Medio Ambiente, Albert Prats, se mostró ayer satisfecho por la orden dada por el Ayuntamiento de Sant Antoni relativa a la prohibición del uso de focos que proyectan luz láser desde el exterior de las discotecas hacia el cielo y recordó el trabajo desarrollado en este ámbito por la Administración insular que, dijo, desde el primer momento estuvo movida por cuestiones paisajísticas y ambientales.
Prats explicó que a finales de 2008 el Consell envió un escrito a las discotecas de la isla instándoles a apagar este tipo de luminaria, tal y como se recogía en la Ley de protección del medio nocturno de Balears. Entonces, algunos establecimientos siguieron las directrices mientras que otros continuaron utilizándolas. Como estaban ya a final de temporada, se esperó al inicio de este verano para enviar de nuevo una comunicación similar.
Al parecer, la ley tiene «algunos flecos» que dificultaban su aplicación para precintar estos focos, así como para imponer sanciones. Por ello, relató Prats, se recurrió a Aviación Civil, puesto que se habían recibido quejas de pilotos, para intentar frenar estas prácticas. «Han sido ellos quienes al final han instado a precintar de inmediato esta luminaria», subrayó el conseller, quien felicitó al Ayuntamiento por la orden dada el jueves.
Prats explicó que su principal motivación para frenar estas luces era, por una parte, una cuestión paisajística, porque impiden disfrutar de un «cielo oscuro» e iluminado por las estrellas, y medioambiental, porque «alteran los ciclos de aves nocturnas y las desorientan», señaló. «Además, supone hacer un despilfarro energético», indicó Prats, que subrayó que la prohibición llega coincidiendo con el Año internacional de la Astronomía.