IBIZA | PEP RIBAS
A partir de las 19 horas de hoy se celebrará en la explanada de sa Cala d´Aubarca, en Sant Mateu, la fiesta folclórica anual que organiza la agrupación local dentro del programa de fiestas patronales. Como en años anteriores está prevista la participación de un grupo invitado, que en este caso será la Colla de Vila.
Esta fiesta es similar a las que se celebran en pozos y fuentes durante el año, aunque en este caso el marco no es ningún antiguo surtidor de agua, dado que en esta zona no existe ninguno. No obstante, una fiesta de estas características en la misma zona está entroncada en la tradición histórica del pueblo de Sant Mateu y el grupo folclórico de esta localidad la ha recuperado.
La Colla de Sant Mateu cumple este año el décimo aniversario desde que sus componentes lucieron por primera vez la vestimenta tradicional ibicenca y salieron a ofrecer las primeras danzas en la fiesta del patrón, el 21 de septiembre de 1999. «A mí me gustaría que el aniversario que ahora celebramos durase un año, porque nos vestimos por primera vez en 1999, pero cuando conseguimos hacer todos los trámites para convertirnos en asociación fue en 2000. Así que nuestro décimo aniversario lo empezaremos el Día de Sant Mateu de este año y lo culminaremos el mismo día del año próximo». Así se expresa la presidenta de la colla, Catalina Costa.
Con sus diez años de antigüedad, la Colla de Sant Mateu es la más joven de la isla, a excepción de la de Buscastell. Para celebrar esta primera década, el próximo viernes 18 de septiembre se inaugurará una exposición de fotografías sobre su trayectoria, que se abrirá en una nueva sala cultural habilitada este año y que está situada junto a la biblioteca pública.
Cati Costa explica que hace diez años el grupo se formó con una veintena de personas del pueblo, entre ellos algunos padres de alumnos, aunque en su gran mayoría, niños de cuatro y cinco años que ni siquiera eran capaces de vestirse por sí solos.
La ilusión de montar una agrupación folclórica había surgido a raíz de unos cursillos impulsados por la asociación de padres de alumnos del colegio público de la localidad, que realiza un programa de actividades extraescolares.
Inicialmente, estos aficionados carecían de instrumentos, vestimenta tradicional y de cualquier complemento relacionado con el folclore. Poco a poco se han ido aprovisionando de todo lo necesario y prestando especial atención a los consejos y sugerencias del que fue su primer maestro, Xico Bufí, comenta la presidenta.