IBIZA | MARTA TORRES
´Per memòria´ es el libro que más ha tardado Jean Serra en escribir. Desde que el escritor tenía veinte años su padre, Vicent de na Dolors, le contó, hasta su muerte, retazos de su vida. Ahora, más de 35 años después, Jean Serra publica el que afirma que es el primer volumen de los cuatro que ha planeado dedicar a la vida de su familia, encabezada por su padre y su madre, Isabel des Parrí. Ambos, recién casados, en blanco y negro, con la frente despejada y vestidos de domingo ocupan la portada del libro que se presenta mañana y que lleva como subtítulo ´Vida dels meus pares. Poemes, aforismes i articles de´n Vicent de na Dolors´.
«No he escatimado recuerdos», comenta Jean Serra sobre el libro, que explica que ha escrito a través de lo que le contaron sus propios padres mientras vivían. «A partir de los veinte años mi padre comenzó a hablarme abiertamente de cómo vivió la Guerra Civil, un tema del que no se hablaba nunca», señala Serra, que confiesa que en ese momento, él era menos inocente en este aspecto de lo que pensaba su padre. «A los 14 años sabía cómo habían asesinado de manera brutal a mi tío Joan, pero es algo que me guardé toda la vida. Mi padre nunca llegó a saberlo», añade.
El libro, de 190 páginas, recoge algunos escritos de Vicent, que su hijo Jean ha corregido y editado, y cerca de medio centenar de fotografías del álbum familiar en las que se ve a Vicent (nacido en la Plaça de Vila) e Isabel (de la calle de la Virgen), sus seis hijos y amigos tanto en Ibiza como en la ciudad sarda de l´Alguer, donde se exiliaron. Serra aprovecha el libro para describir a su padre y su tío, anarcosindicalistas, como personas pacíficas. Explica que su padre fue «el primero en pedir armas para el pueblo el año 36. Pero se las negaron. Aún así las consiguió y las escondió en un estercolero. Por eso lo detuvieron. El 19 de julio de ese año un taxista los denunció a él y a otros dos compañeros. Durante diez días lo interrogaron con toda la brutalidad de la época».
La publicación de ´Per memòria´, que ha editado el propio autor, le trae a Jean Serra recuerdos de los momentos que pasó junto a su padre mientras escribía algunos de los textos que aparecen en el libro. «Teníamos una compenetración que iba más allá del cariño paterno filial», apunta el escritor, que no se olvida del papel que jugó su madre. «Toda la situación de aquella dictadura que dividía a la gente en buenos y malos acabó por minarle la autoestima», apunta. «Éste es un libro que he escrito desde la emoción más profunda. Me satisface verlo escrito y publicado porque se cumple algo que me había propuesto hace muchos años para reivindicar políticamente a mi padre y a sus compañeros», señala. «En realidad este libro quiere ser también un homenaje a las familias que sufrieron a pesar de no querer ninguna guerra, a pesar de no haberla comenzado», añade el escritor, que considera que aún «hoy en día se sigue viendo el anarquismo como sinónimo de desorden, criminales y terrorismo, cuando esto, en realidad, son casos excepcionales».
A pesar de que las 190 páginas de ´Per memòria´ siguen «más o menos» la cronología, Serra afirma que no se trata «de una biografía habitual» ya que en el volumen se mezclan los recuerdos de su padre, los que él mismo tiene de lo que contó, los de sus hermanos y la información que ha buscado para completar esas escenas sacadas de la memoria familiar. De hecho, el escritor explica que en los últimos años ha leído algunos de los libros favoritos de su padre —«un lector voraz»— y su madre, que sentía una especial predilección por ´La dama de las camelias´, un ejemplar azul que todavía conserva la familia. Vicent, en cambio, leyó varias veces ´Las ruinas de Palmira´, del conde de Volney, según explica Serra.
El escritor tiene previsto dedicar otros tres libros a sus padres. «Ya están hilvanados y con los datos documentados. Tengo que ponerme a atar cabos y redactarlos», indica sobre este homenaje de papel y tinta que quiere rendir «a dos personas que educaron a sus hijos sin ningún rencor ni odio y sin marcarles una manera de pensar». Aunque asegura que ´Per memòria´ no tiene intenciones «revanchistas», no puede olvidar «las blasfemias e injurias» que asegura que se vertieron sobre su padre.
Las páginas del libro, que Serra lamenta que sus padres no hayan podido ver, recuerdan a Vicent leyendo en los ratos libres que le dejaban los clientes de la barbería de Can Sifre, a Isabel tejiendo bellas piezas de ganchillo, a los dos recién casados en su casa de la calle Trinidad, la venta de los muebles requisados de esa casa cuando se mudaron a Valencia, los amigos ibicencos de la pareja en el exilio de Cerdeña, los paseos en familia de los domingos?