PALMA/IBIZA | M. FERRER/ J. L. F
La desconfianza entre UM, PSOE y Bloc impidió ayer a sus líderes concretar el recorte presupuestario que el Govern se ha propuesto en 2010 debido a la caída de sus ingresos por la crisis económica. Más de cuatro horas y media de reunión sólo sirvieron para alcanzar el compromiso de eliminar entre todos «gastos superfluos» y limar las asperezas de estos últimos días, pues tanto UM como el Bloc han lanzado reproches a los socialistas por la escasa financiación adicional conseguida de Madrid, y que habría podido paliar la grave situación de las arcas públicas. El acuerdo pende además de un hilo –se reconoció ayer mismo fuera ya del Consolat de Mar– por los recelos que provocará entre los consellers la imposición de eliminar determinados programas y actuaciones vigentes, el probable cuestionamiento de por qué criterio se rigen los líderes de las formaciones para quitarles partidas, y sobre todo, a quién sí y a quién no.
La constatación de los tiras y aflojas partidistas para ser el menos perjudicado por la reducción del gasto público es que ésta finalmente no será de 500 millones de euros, como se anunció desde el propio Govern, sino una cifra menor, que ayer tampoco se concretó. Asimismo, los socios de gobierno se autoimpusieron un férreo silencio tras el encuentro, para evitar romper el frágil acuerdo alcanzado y que las filtraciones lo frustren.
Y es que pese a estar de acuerdo en la necesidad de ajustar los presupuestos del Govern a la situación de crisis económica, cada partido pugna para defender al máximo su parcela de gestión.
«Estrecharse el cinturón entre todos» o «esfuerzo de austeridad» fueron los lemas generalistas que repitieron los socios de gobierno, sin especificar en ningún momento en qué consistirán dichas medidas. Lo único que trascendió es que el recorte no afectará a aquellos programas e iniciativas dedicadas a crear riqueza –la llamada economía productiva–, ni tampoco a todo lo relacionado con los servicios básicos y de ayuda social.
En este sentido, hubo unanimidad en que las consellerias de Educación, Sanidad, Servicios sociales y Trabajo –la mayoría en manos del PSOE– son prioritarias, nada nuevo por otro lado en las negociaciones. Los asistentes a la reunión, entre los que destacaba el presidente del Govern, Francesc Antich; el líder del Bloc, Biel Barceló; y el presidente de UM, Miquel Àngel Flaquer, analizaron el alcance del recorte conselleria por conselleria, y que será cuantificado en próximos encuentros.
ExC
Por su parte, el único representante ibicenco en la reunión, el miembro de Ibiza pel Canvi (ExC) Pep Costa, se congratuló por el resultado del encuentro, «que ha servido para avanzar en la configuración de los presupuestos y para tener una fotografía más concreta de lo que serán». «Se ha entrado en materia y se ha progresado», señaló Costa, quien admitió que «habrá recortes en partidas presupuestarias concretas», que no detalló, a causa de la recesión y del intento por reducir gastos en el Govern. Costa recordó que habrá nuevas reuniones para seguir perfilando el texto de los presupuestos generales de la Comunitat Autònoma para 2010.
En las reuniones previas los líderes del Pacto habían puesto sobre la mesa la posibilidad de fusionar consellerias o aplicar nuevas medidas fiscales. Nada de eso salió ayer a relucir. Joana Barceló, afirmó que no se contemplaba aplicar nuevas figuras impositivas, ni eliminar ninguna conselleria.