POR MARÍA HERNÁNDEZ
La piscina de Sant Antoni acogió ayer por la tarde la celebración de una fiesta hawaina a la que asistieron decenas de niños. Los monitores decoraron las instalaciones y llenaron las dos piscinas de palmeras, flotadores, toboganes y aros que permitieron a los más pequeños disfrutar de una tarde de juegos y actividades acuáticas con motivo de las fiestas de Sant Bartomeu.
Un total de 30 niños de entre tres y cinco años acudieron a primera hora de la tarde a la piscina vestidos con faldas hawaianas y collares de flores para jugar en compañía de seis monitores que también acudieron disfrazados para la ocasión.
Actividades y juegos
Las actividades comenzaron en la piscina pequeña pero los más atrevidos tardaron poco en lanzarse a la grande para disfrutar de los juegos que había preparados para los mayores, que llegaron una hora más tarde y en poco tiempo llenaron las instalaciones.
Palmeras hinchables, colchonetas, flotadores y aros sumergidos fueron los objetos utilizados durante toda la tarde. Además en la piscina grande se instaló una plataforma que los niños debían atravesar con la dificultad de que era muy resbaladiza y casi todos necesitaron varios intentos para conseguir superarla.
Multitud de padres y abuelos llenaron las gradas de las instalaciones para animar a los pequeños. Sin embargo, algunos se resistían a entrar en el agua y al principio lloraban, aunque una vez dentro ya no querían salir.
Durante toda la tarde sonaron canciones animadas que los niños conocían y cantaron y bailaron mientras esperaban a la cola para lanzarse de nuevo al agua desde un tobogán.
Nicole, una niña ibicenca de cuatro años, llegó a la piscina municipal acompañada por mamá para disfrutar de la tarde de juegos. Su madre aseguró que la niña llevaba mucho tiempo ilusionada esperando este día para jugar junto a sus amigos en esta fiesta.