PALMA | F. A./M. M
Carmen Medina, administrativa jefe de la agencia de publicidad Nimbus, una de las principales fuentes de prueba contra la supuesta trama de corrupción en torno al Palma Arena, reconoció ayer ante el juez Castro que su empresa hizo trabajos electorales en 2007 para el PP cobrando en dinero negro. Medina, no obstante, matizó unas declaraciones anteriores efectuadas ante la Policía sobre Joana Ballester, una empleada del Inestur, dependiente de la conselleria de Turismo, y el juez decidió retirar la imputación contra ésta última.
Carmen Medina recordó cómo otra compañera de trabajo, Xiomara Boada, le dijo que «unas determinadas partidas de la campaña electoral del PP para las autonómicas y locales del 2007 no se podían facturar y que irían por B».
La responsable de la administración y contabilidad de la empresa de publicidad añadió que supuso que el cobrar en dinero opaco fiscalmente se debía a que «el PP había sobrepasado el límite de los gastos electorales legales en la campaña y por eso había que facturar en negro».
La empleada también confirmó que la suma recibida del PP, pero no contabilizada, ni declarada a Hacienda ascendía a casi 72.000 euros, «con el 15 por ciento de beneficio industrial incluido y sin el IVA». En su comparecencia ante el grupo de Delitos Económicos de la Policía Carmen Medina dio muchos más detalles sobre la manera que tenía su empresa de llevar la contabilidad B y atribuyó a su jefe, Miguel Romero, las órdenes y decisiones sobre dichas prácticas.
La administrativa jefe en Jefatura vinculó a Joana Ballester, empleada laboral del instituto del Govern Inestur, en la emisión de una factura manipulada. Ayer Carmen Medina matizó esas y otras declaraciones.
La testigo sostuvo que en el argot de las empresas de publicidad, y en ámbitos contables, se usa la expresión factura ficticia, cuando se quiere hablar de una factura no definitiva o no emitida. «No son facturas falsas, sino que, como en el caso de Joana Ballester, lo que quería ésta era la factura del proveedor original y no la Nimbus o Iberpacific (otra sociedad del grupo). Nunca hablé con Ballester y nunca se habló de una factura falsa», puntualizó.