IBIZA | M. T.
–Me imagino que el tema de la renovación de la concesión debe monopolizar las tertulias en el Club Náutico.
–(Risas) Claro. Los socios hablamos de organizarnos para hacer frente a esto y de que tenemos que pelear hasta el final para conseguir la prolongación de la concesión.
–Además, algunos de los socios deben llevar toda la vida vinculados al Club.
–Yo mismo, salvo los doce años que estuve fuera mientas estudiaba. Antes lo fue mi padre, y después lo ha sido mi hijo. Recuerdo que entonces no había actividades de vela e íbamos a remo con un bote de los Matutes a pescar a la bahía de Ibiza. Las actividades de vela comenzaron en los años 70.
–¿Qué relación tiene diariamente con el Club Náutico?
–Tenemos una tertulia en la que se habla de comida, de pesca, de todo lo que pueden hablar diez viejos (risas).
–¿Quiénes forman la tertulia?
–Digamos que hay varios núcleos, uno de pescadores, otro de pescadores mentirosos...
–¿Y eso?
–Los que dicen que han pescado más de lo que han pescado. Pero lo que no se admite es hablar de política... se puede hablar de muchas cosas pero no de política. Todo el mundo tiene cabida en el Club. Todos, ya sean pescadores, empresarios o políticos se conocen desde niños, han sido compañeros de juegos e incluso a algunos los hemos visto nacer. Nos conocemos de antes de tener profesiones o títulos. Jugábamos juntos, íbamos al colegio juntos...
–Muchas veces se comenta lo espaldas al mar que viven muchos ibicencos, que no se acercan a él apenas, si acaso para ir a la playa. A pesar de ser una isla mucha gente no tiene vinculación con el mar, no ha aprendido a navegar...
–...ni a nadar...
–Eso ha cambiado con los años...
–En aquella época nos ataban con un cabo y nos echaban al mar. O con un salvavidas de corcho. Tragabas un poco de agua y aprendías enseguida. Ahora van a la piscina.