Clima.
IBIZA | LAURA FERRER ARAMBARRI
La densidad de población, la configuración de la ciudad y la polución provocan que en el núcleo urbano de la ciudad de Ibiza se registren temperaturas hasta cinco grados superiores a las que se dan en el entorno rural o menos poblado del municipio. Así, según el estudio ´La isla de calor en la ciudad de Ibiza´ de Juan Antonio Serra Pardo de la Fundación CIRES (Centre de Iniciatives i Recerques Europees a la Mediterrània) de Barcelona y publicado por la Biblioteca Cervantes, la diferencia entre Vila y zonas cercanas como Can Bofill o el polígono de Montecristo puede ser de hasta seis grados en verano y de cinco grados en invierno. El valor medio de diferencia de temperaturas es de 3,2 grados.
La ´isla de calor´ se comprueba en el momento en el que es posible trazar una isoterma de calor en el centro de la ciudad con temperaturas superiores al entorno. En Ibiza la mayor parte del barrio de s´Eixample se encuentra situado dentro de este núcleo, sobre todo en verano, «lo que se debe a la morfología urbana», según el estudio. Este máximo se extiende hacia fuera de la ciudad a lo largo de la avenida de Sant Josep, tal y como se puede ver en el gráfico adjunto.
El núcleo de la ´isla de calor´ suele presentar una extensión más reducida durante el invierno y se ubica en la calle Isidor Macabich. «Coincide con el tramo donde los autobuses tienen sus paradas, un lugar donde el calor generado por la combustión del combustible de los vehículos es importante», dice. En verano, el núcleo de la ´isla de calor´ presenta una mayor extensión y ocupa parte de los barrios de es Pratet, la mayor parte del s´Eixample y Vara de Rey. En ocasiones, este núcleo alcanza ses Figueretes.
Carreteras, ´corredores´ de calor
El estudio indica que las carreteras principales que entran en la ciudad «parecen desempeñar un papel de corredor, a través de las que el calor de la ciudad parece adentrase en el campo», un hecho que se ve claramente en el gráfico. El caso más patente es el de la carretera de Sant Josep.
Los núcleos urbanos satélites de Sant Jordi y Puig d´en Valls muestran también la modificación de temperaturas por el incremento de viviendas y población. Así, estos núcleos suelen mostrar un grado más de media que su entorno rural.
Otra de las conclusiones del estudio de la ´isla de calor´ es que las temperaturas elevadas no sólo se concentran en el Eixample, «ya que hay un pequeño núcleo secundario sobre la avenida de Santa Eulària donde en verano hay un gran tránsito de personas, con destacadas retenciones del tráfico rodado, lo que contribuye a generar calor antropogénico», indica.
Respecto a la campaña invernal, donde la mayor diferencia entre las zonas urbanas y el entorno rural de Ibiza fue de cinco grados, el estudio indica que las mediciones fueron realizadas entre el 25 de diciembre y el 7 de enero y que la mayor intensidad de la diferencia urbano-rural se registró el 5 de enero, con un valor de cinco grados. «Es el día en el que se celebra la cabalgata de Reyes lo cual significa que en las calles de la ciudad se da una importante afluencia de personas, lo que puede tener una influencia directa en el incremento de temperaturas», afirma el informe.
El valor máximo de la ´isla de calor´ aparece, generalmente, después de la puesta de sol, esto se debe, indica el estudio, «a la inercia calórica de la ciudad, mientras que en el campo, las temperaturas bajan más deprisa». Así «durante el día los materiales de construcción se van calentando progresivamente a diferencia de los suelos rurales o con vegetación, que pierden calor de manera rápida por la noche. El suelo urbano y, por extensión, el aire de la ciudad se enfrían mucho más lentamente.
La campaña se realizó mediante dos períodos de recogida de temperaturas. El estudio supuso 31 jornadas de trabajo de campo en las que se midieron 2.511 valores térmicos en 81 puntos de observación de varios sectores de la ciudad.