IBIZA | L. F. A.
El informe no sólo se refiere a las temperaturas sino que analiza, barrio a barrio, las transformaciones de los últimos años y cómo éstas repercuten en el aumento del calor en el centro. En este sentido, el estudio afirma que «la construcción, al remolque del turismo, se ha ido consolidando y, al mismo tiempo, se ha producido una fuerte terciarización de la economía». Todo esto trae consigo «una mayor presión sobre el territorio, debido al aumento de personas residentes [estables o de manera temporal], ya sean turistas o recién llegados a la isla en busca de trabajo, lo que supone un incremento de la urbanización y la edificación en toda la isla, especialmente en la ciudad». De este modo, se produce «un crecimiento rápido y sin la adecuada planificación, lo que provocará numerosos problemas, donde la fuerte especulación tiene una gran parte de culpa», añade el autor del documento.
En este mismo sentido, el estudio destaca que la ciudad «ha pasado en 40 años de tener 10.753 habitantes en 1960 a 34.826 en 2001 hasta superar los 44.000 en la actualidad». El aumento de los valores térmicos en el centro tiene mucho que ver con este incremento de población, además del tráfico y la construcción que lleva consigo. «La reducida superficie del término municipal, el gran crecimiento urbano que se ha experimentado especialmente en la segunda mitad del siglo XX «que no ha estado planificado de una manera adecuada» y la diferencia topográfica entre los barrios, que también influye en el comportamiento de las temperaturas», afirma el autor del estudio sobre las temperaturas.