–Si tuviera ahora delante al presidente de la Autoridad Portuaria, Francesc Triay, ¿cómo le convencería de que es necesaria la continuidad del Club Náutico Ibiza?
–Le explicaría la importancia del carácter social que ha tenido el Club toda su vida, ya que nunca ha habido ánimo de lucro en su actividad y, además, que está formando patrones de regatas muy buenos, sobre todo en vela ligera, donde somos campeones de Europa y de España en 420. Tenemos una escuela de vela junto con el Ayuntamiento que funciona muy bien y por la que pasan unos 300 alumnos al año, unos en iniciación y otros en perfeccionamiento de la vela.
–¿La mayor parte de los usuarios de amarres del Club son ibicencos?
–El 85 por ciento de los amarres los tienen gente de Ibiza. Son 300 amarres y un tanto por ciento muy elevado son pequeñas embarcaciones de menos de seis metros. Ninguna sobrepasa los 15 metros. La mayoría son llaüts.
–Los precios de los amarres del club son bastante más bajos, imagino, que los de una marina privada.
–Como poco son un 50 por ciento más baratos porque no hay ánimo de lucro, no es una empresa que busque dividendos sino que todo se reinvierte en el Club.
–Han anunciado que van a presentar un proyecto de reforma del Club Náutico Ibiza y que ésto puede salvar la concesión otros 20 años...
–La Ley de Puertos, en el artículo 107, dice que es posible la prolongación de la concesión si se hacen mejoras en el Club y en los puntos de amarre. Así que planteamos una reforma de los pantalanes, las duchas y una marina seca –que se ha puesto muy de moda– para embarcaciones pequeñas, en fin, reformarlo porque tiene 84 años de existencia y algunas cosas están muy deterioradas.
–¿La intención es que lo paguen los propios socios? ¿Cuentan con algo de capital?
–Se buscará la forma menos gravosa para los socios, buscando un crédito de un banco. Después los socios pagarán una pequeña derrama... aunque todo depende del coste total de la obra [barajan unos tres millones de euros], que nos den los permisos y el tiempo necesario para hacerla.
–Por lo que explica, el quid de la cuestión está en que les den el permiso para hacer la obra. Si así fuese, ¿tendrían asegurada la prórroga de 20 años?
–Así es, y sería lo lógico y lo normal porque el Club lleva 84 años en marcha y eliminarlo sería un hachazo para la ciudad de Ibiza. La ciudad siempre ha estado muy ligada al Club Náutico Ibiza.
–El Club tiene 84 años pero la concesión actual ¿de cuándo data?
–De hace cuarenta años, de los años 70. En principio la concesión era ilimitada pero, al añadir un trozo más de muelle, se unificaron dos concesiones y nos dieron cuarenta años más en los 70. Alfonso XIII dio la concesión para toda la vida pero al pedir una ampliación de la concesión, que se hizo siendo presidente Ferrer Guasch, se replanteó. En ese momento pensaron que cuarenta años era una eternidad pero han pasado y nos encontramos con que puede finalizar en 2010.
–A su modo de ver ¿qué perdería Ibiza si desapareciera el Club?
–Son 8.000 ó 9.000 personas que están directamente relacionadas con el Club a los que no les gustaría en absoluto que eso sucediese. No sólo son los amarres sino la escuela de vela, que tiene 40 años, o el programa de Jóvenes para la Mar por el que han pasado 8.000 personas. Hay también excursiones para discapacitados psíquicos... Hay conferencias... es una vida social y deportiva importante. Una marina privada buscaría, lógicamente, dividendos, no una labor social.
–No falta quien comenta que el Club Náutico Ibiza no ha sido bien mantenido durante estos años...
–Ahora no podemos hacer nada porque se acaba la concesión y, si no nos autorizan a continuar, sería cargar un gasto inútil a los socios.
–¿De qué depende que admitan o no el proyecto de reforma?
–Es un problema político. Son los políticos los que al fin y al cabo deciden. Esto depende del Ministerio de Fomento. La Autoridad Portuaria depende de la dirección general de Puertos y finalmente de Fomento. Tenemos informes de gabinetes jurídicos que nos dicen que cumplimos las condiciones para prolongar la concesión. Son informes diferentes que coinciden en todos los puntos. Esto se ha hecho en Valencia y también en Galicia. En total 12 ó 13 clubes han logrado alargar la concesión de esta manera, haciendo una inversión. Estamos en manos de los políticos pero contamos con la ventaja de que todos los partidos están a favor de la continuidad del Club Náutico Ibiza, no sólo el apoyo concreto del presidente del Consell o de la alcaldesa de Vila, sino también de los partidos políticos que están en la oposición.
–Y esa unanimidad de unos y otros a la hora de apoyar el Club ¿no podría deberse a que son muchos votos los que están en juego?
–(Sonrisa elocuente) Bueno, podría ser, pero nosotros no nos queremos meter en política. Es cierto que serían 8.000 ó 9.000 personas no muy contentas si se pierde la concesión. Nosotros lo que queremos es que continúe el Club, no vamos a hacer política.
–¿Hasta dónde estarían dispuestos a llegar si hay una negativa inicial?
–Hasta el final.
–Pero ¿en qué sentido?, ¿se ve encadenado a la puerta del Club?
–No, no, estamos hablando de hacer toda la fuerza legal que se pueda. Teniendo abogados esperamos no tener que llegar a las manos (ríe). Queremos que los socios sigan disfrutando el Club y de un Club mejor porque va a pasar por una reforma. Llevamos varios años en conversaciones para hacer una reforma y desde la Autoridad Portuaria siempre nos dicen que no nos preocupemos, pero pasa el tiempo y nos preocupamos porque no vemos soluciones.
–Además tienen reciente lo que sucedió en Maó, donde el Club Náutico ha desaparecido.
–Al presidente del Club Náutico de Maó le dijeron que no se preocupara, que todo se solucionaría, y finalmente se quedaron sin club.
–¿Es una ventaja contar con ese ejemplo reciente?
–Y con el apoyo de los políticos. Lo que espero que el año que viene nos volvamos a reunir usted y yo y que la concesión del Club Náutico sea definitiva.
–Sin embargo, pasarán otros 20 años de concesión y la lucha volverá.
–Pero ya sería luchar por una institución con más de 100 años de historia y no podrían terminar con nosotros. Además me gustaría remarcar que desde el primer momento hemos ido a las claras y que tanto el proyecto de reforma como los informes jurídicos que avalan la continuidad de la concesión se han hecho llegar a la Autoridad Portuaria.
–La Medalla de Oro de Vila ¿ha sido una muestra de apoyo determinante?
–No pueden distinguir a la entidad con ese galardón y, al mismo tiempo, que la Autoridad Portuaria nos deje en el olvido completamente. El puerto está dentro del Ayuntamiento de Ibiza, que es quien nos ha dado el galardón. Eso debe tener un peso en la decisión.
–Este tema tiene una cuestión económica de fondo importante porque se supone que los ingresos que puede obtener la Autoridad Portuaria si el Club sale a subasta serán considerablemente superiores a los que recibe en la actualidad por el Club.
–Es evidente, pero en la vida no todo es dinero. Las marinas son un negocio pero los clubes náuticos no son un negocio. Es un tema totalmente diferente. Si sale el concurso podríamos concurrir pero depende el baremo que le den. Si le otorgan más puntos al tema económico que al social perderíamos porque no podemos competir en dinero.
–Hasta el momento las conversaciones y las relaciones con la Autoridad Portuaria...
–... son buenas. En ningún momento ha habido enfrentamiento, nos han aumentado los cánones y no hemos dicho nada. Hay diálogo, pero se va acercando el final.
–¿Puede que ahora las cosas se vayan poniendo más tensas?
–Hay que empezar a ver un indicio claro de cuál será el camino que va a tomar la Autoridad Portuaria.
–¿Cuánto pagan anualmente a la Autoridad Portuaria?
–Unos 52.000 euros anuales. Ha aumentado un 300 por ciento en pocos años.
–Si pasase a manos privadas ¿cuánto alcanzaría el canon?
–Mucho más, pero no todo tiene que ser hacer negocio.
–Ese dinero le iría bien a la Autoridad Portuaria ahora que están bajando ingresos por el descenso de pasajeros y mercancías por la crisis.
–Evidentemente, pero si esperan compensar las pérdidas que están teniendo con el canon de esta marina mal vamos. Realmente ese dinero no representa tanto.
–¿Qué opina de la reforma prevista para el puerto de Ibiza?
–El Club Náutico siempre la ha apoyado.
–¿Están satisfechos con el resultado de la construcción del dique de es Botafoc?
–Sí, antes en el Club lo pasábamos mal con los vientos del sureste. Desde que se hizo el dique el mar está tranquilo y no tenemos sustos. Los barcos antes se agitaban con el xaloc fuerte y se batían contra el muelle y entre ellos.
–Ya que hablamos de instalaciones portuarias ¿Qué opina de que se creen más puertos deportivos en la isla?
–Hay proyectos y no nos oponemos, pero prefiero no opinar porque a nosotros lo que nos preocupa es el Club Náutico. Eso sí, vemos que tiene más ventajas que un Club Náutico dependa de la Comunitat Autónoma que del Estado.
–¿Por qué hay diferencia?
–Porque los políticos con los que hay que hablar están más cerca y entienden mejor los problemas... Es más fácil pedir algo a Palma que a Madrid.