SANT ANTONI | R. S. V.
En silencio, con movimientos armónicos, bailarines de aspecto liviano moviéndose a cámara lenta y denotando fragilidad. Así se desarrolló anoche la penúltima jornada del II Festival de Danza Contact de Ibiza. De los 165 participantes inscritos en este segundo encuentro de amantes de este tipo de baile se crearon una veintena de grupos que anoche presentaron espectáculos de cuatro minutos improvisados. Bailaban por el placer de moverse, de sentir y para mostrar a sus compañeros lo que han aprendido en este encuentro que comenzó el día 24 y acaba hoy.
Las clases, a cargo de prestigiosos profesores especialistas en este tipo de danza rítmica, se han llevado a cabo en el polideportivo de sa Pedrera, en Sant Antoni, aunque el escenario escogido para las improvisaciones de anoche fue el Passeig de ses Fonts. En torno al escenario allí instalado se congregaron unas 200 personas, en su mayoría vinculados al festival que este año, en su segunda edición, ha duplicado el número de participantes y ha logrado unir a bailarines de Finlandia, Israel, Chile, Argentina, Canadá, Rusia, Estados Unidos, Kenia o España. Muchos de ellos son profesionales que ya conocían este tipo de baile, aunque también ha habido cabida para quienes se están iniciando y cuentan todavía con una formación muy básica. De hecho los organizadores, pertenecientes a la asociación cultural Inspiral, ofrecen en Ibiza durante todo el año clases para quienes quieren introducirse en esta materia.
Guitarra, violín y violoncelo acompañaban a la conductora del espectáculo, con indumentaria de estilo japonés, mientras animaba a los presentes a «concentrar su energía» e iba dando paso a cada uno de los grupos de bailarines. Algunos, los de mayor preparación, ejecutaban piruetas próximas a la acrobacia. Descalzos, coordinaban sus movimientos con los de los compañeros que ellos mismos habían escogido para improvisar y a los que no conocían hace cinco días. Hoy se clausurará el Ibiza Contact Festival con un «círculo de cierre».