PALMA | MATEU FERRER
«No le deseo a nadie lo que yo he pasado». El ex presidente del consorcio para la construcción del Palma Arena sigue aferrándose a su controvertido arresto policial antes que admitir el desaguisado que fue la obra del velódromo, o los oscuros intereses para los que pudo servir. Pese a los graves delitos que el juez le imputa a él y al resto de implicados, Durán mantiene la inocencia de todos. Hay que reconocerle sin embargo la valentía de someterse a todas las preguntas sobre su gestión, hoy bajo sospecha.
—Dicen en el PP: «Rafa no se ha llevado ni un duro, lo que pasa es que miraba para otro lado».
—Lo que es cierto es que no me llevé ni un duro. En cuanto a lo otro, yo en ningún momento pensé ni tuve la sensación de que se estaban haciendo mal las cosas.
–Usted rubricó el contrato con los arquitectos García-Ruiz de 8,5 millones de euros sin concurso público, por procedimiento negociado urgente y sin publicidad, ´a dedo´, vaya. Eso es ilegal.
—Sí, pero entonces yo no lo sabía, si no, no lo hubiera firmado. Por mi experiencia como concejal en el Ayuntamiento de Palma, a mí siempre me han venido todos los documentos con la firma de los técnicos. En ningún caso pude intuir que me daban un contrato que no estaba visado. Sé que tras mi declaración hay quien critica que no me leyera los contratos... ¿el presidente del Govern, o sus consellers, se leen todos los contratos y papeles que firman? El que diga ahora que se los lee, mire, discúlpeme, pero yo lo pongo en duda ¿eh? Además, si me lo hubiera leído ¿hubiera mejorado algo? Pregunto. No me lo leí al igual que otros documentos que me traían para firmar, porque para eso otras personas hacen el trabajo previo [de revisar que todo sea correcto].
—Muchísima gente se pregunta: «Si no leía lo que firmaba, ¿para qué estaba allí?»
—En mi caso, yo tenía la responsabilidad de representar al Ayuntamiento de Palma en el consorcio para construir el velódromo, así que tuve que encargarme de que el consistorio hiciera su aportación de 14 millones de euros, solicitar una subvención a Madrid y agilizar toda la tramitación urbanística para el solar y el resto de permisos para la obra. ¿Qué testimonialmente era el presidente [del consorcio]? Bien, entiendo que la gente pueda pensar que qué hacía allí, pero los políticos no estamos para leer los contratos, sino para hacer otras cosas.
—¿Por qué en muchas ocasiones firmaba también los pagos a los arquitectos antes incluso de que le presentaran las facturas?
—Sí, lo he leído en el sumario. No lo entiendo, solo puedo atribuirlo a un error administrativo. Lo hacía así porque me traía las autorizaciones Moisés o su secretaria.
—El proveedor de una lona para el Palma Arena ha confirmado al juez que la vendió a la UTE constructora a precio de mercado, unos 600.000 euros, pero ésta la facturó al consorcio por el triple ¿No es eso robar dinero público?
—Creo que la UTE tendrá que justificarlo, no sé qué costes tuvo que añadir para que se llegara a esta cantidad desorbitada. No es algo que pudiera detectar el consorcio, y mucho menos mi persona. Piense que el velódromo se hizo en 18 meses, cuando se hubieran necesitado de dos a tres años.
—La UTE también facturó trabajos inexistentes, y duplicó los costes de muchos materiales ¿Eso tampoco es robar dinero público?
—La dirección técnica y compañía son los que tendrán que responder a estas cosas, son los que en la práctica han de avalar que todo está correcto. Yo desconozco el precio del metro cuadrado de lona, ni qué cuesta una baldosa, como cualquier ciudadano, por eso hay personas a las que se contrata para esta labor.
—Escuchando su férrea defensa de la inocencia de todos los imputados ¿quiere decir que el juez y los investigadores se inventan los indicios de delito? ¿Las más de 3.300 páginas del sumario no son más que mentiras?
—No hablo de invenciones... todavía no ha terminado la instrucción, y será entonces cuando sepamos qué delitos concretos el juez imputa a cada uno. Yo lo que digo es que, del conocimiento que tenía, quiero pensar que nadie se ha llevado un duro.
—¿Qué le ha dicho Jaume Matas, desde que fue detenido?
—No he hablado con él, aunque me consta que está muy preocupado e interesado por nuestra situación personal.
—Si usted no hubiese pagado una fianza de 15.000 euros, habría estado, o tal vez estaría aún, en la cárcel provisionalmente ¿Es moralmente lícito haber dimitido solo de portavoz, pero continuar como concejal?
—Si no tuviera clara mi inocencia, le daría la razón, pero estoy tan convencido de que jamás hice nada que fuera contrario a la norma... No sé cuándo será el juicio, esperemos que dentro de esta legislatura: si salgo libre de cargos, desconozco quién me devolverá el honor, pero ¿quién me retornaría la posibilidad de haber trabajado para el Ayuntamiento de Palma? Para mí lo más fácil ahora mismo sería marcharme a mi casa.