IBIZA | RAÚL SÁNCHEZ
Los vecinos de Sant Antoni también denuncian los robos a los turistas que cometen, según ellos, las prostitutas que trabajan en la calle. El martes la responsable de un club de alterne de la calle Cervantes puso una denuncia ante la Guardia Civil en la que explica que las prostitutas la han amenazado en varias ocasiones. El concejal de Gobernación del Ayuntamiento de Sant Antoni, José Ramón Serra, Pilot, conoce el problema, y cifra entre 13 y 15 las mujeres que actualmente ofrecen servicios sexuales en las calles de la localidad.
Pilot y los representantes vecinales, que prefieren mantenerse en el anonimato, coinciden en reconocer que en Sant Antoni hay prostitutas callejeras, que la mayoría son de raza negra, sobre todo nacidas en Nigeria, y que se aprovechan de los turistas ebrios para perpetrar robos. Los vecinos van más allá: «De la venta de drogas se encargan los senegaleses y de la prostitución, las nigerianas», explica uno de ellos. El Ayuntamiento es consciente del problema pero se muestra impotente, ya que la mayoría de las prostitutas que trabajan en la calle son insolventes y tienen la documentación en regla.
Pilot «engaña a los ciudadanos y se aprovecha del desconocimiento de la normativa municipal», denuncia el representante vecinal. La ´Ordenança de mesures per fomentar i garantir la convivència al municipio de Sant Antoni´ dice en su artículo 34.1: «Se prohíbe ofrecer, solicitar, negociar o aceptar, directa o indirectamente, servicios sexuales retribuidos en los espacios públicos sin contar con la autorización municipal».
«Hay más que el año pasado»
Según el concejal, este verano hay menos prostitutas en la calle que el año pasado. «Hay más, estamos hartos de esta situación», responden los vecinos. La forma de actuar de estas mujeres es la siguiente, según el representante vecinal: «Esperan a que los turistas, sobre todo británicos, estén ebrios o drogados y sobre las cuatro o las cinco de la mañana, cuando regresan al hotel, les asaltan». Las prostitutas se suelen colocar en el West End, en el Passeig de ses Fonts, en calles del centro como Cervantes y también en las calles Estrella y Sant Rafel, cerca del un hotel donde se alojan un gran número de turistas, explican los vecinos.
«Los taxistas las conocen como las chupi twentys, ya que cobran 20 euros por una felación», añade este vecino, que dice que estas mujeres ejercen su actividad en la vía pública, aunque, según la dueña del club de alterne de la calle Cervantes, a veces también suben clientes a una pensión del centro de la villa. «No hemos avanzado nada desde el año pasado, seguimos igual o peor», critican los vecinos, que dicen que estas mujeres son agresivas, que roban a los turistas y que la Policía no actúa con suficiente eficacia. «Seguro que en Santa Eulària no tienen este problema», añaden.
Los vecinos creen que el Ayuntamiento no ejerce de forma adecuada su facultad sancionadora. En el artículo 35 de la ordenanza municipal se recoge esta información: «Mantener relaciones sexuales con o sin retribución en el espacio público puede acarrear sanciones de entre 1.500 y 3.000 euros».