PALMA | FERRER/MESTRE/VALLESPIR
Uno de los principales acusados por el juez que instruye el caso de corrupción en torno a las obras del Palma Arena, Rafael Durán, anunció ayer su dimisión como portavoz del PP en el Ayuntamiento de Palma, aunque mantendrá su cargo de concejal en la oposición.
Durán, que ha eludido la prisión provisional tras pagar una fianza de 15.000 euros, ejerció como presidente en funciones del consorcio para la construcción del velódromo palmesano, por delegación de la ex alcaldesa Catalina Cirer. La semana que viene se elegirá a un nuevo portavoz de entre el resto de ediles populares en Cort.
El concejal reivindicó una vez más su «inocencia» ante los hechos que se le imputan, aseguró tener «la conciencia bien tranquila», y circunscribió su renuncia única y exclusivamente en aras a impedir que el PSOE, y especialmente la alcaldesa de Palma, Aina Calvo, saquen tajada electoral de la que le está cayendo. «Entiendo que Palma y sus ciudadanos no se merecen que un gobierno municipal que sólo genera caos con obras y carriles-bici pueda aprovecharse de mi situación procesal para deslegitimar el trabajo serio del PP», aseveró el concejal, añadiendo que había tomado la decisión «desde el más alto sentido de la responsabilidad política». Por cierto que Calvo apuntó tras saber la noticia que «espera» que el PP «cumpla con su responsabilidad» en el Ayuntamiento.
Rafa Durán defendió también la inocencia del resto de imputados: «Desde el conocimiento que yo tengo de cómo se desarrollaron las obras, nadie se llevó ni un duro», sentenció, añadiendo que «todo fue conforme a ley y nunca nadie» le advirtió de que estuviera haciendo lo contrario.
Preguntado entonces sobre si continúa pensando que todo se hizo legalmente, a la vista del sumario judicial que imputa graves delitos a otros ex altos cargos del PP, Durán se limitó a afirmar: «Esto lo tiene que determinar la Justicia».
«Demasiado rápido»
El edil sí admitió que la obra del Palma Arena «se hizo demasiado rápido, hubiera necesitado más meses» para justificar los millones de euros de sobrecoste. Y así explicó que se adjudicaran sin concurso público infinidad de modificados y complementarios del proyecto inicial: «Llevábamos grandes retrasos debido al magnífico arquitecto alemán», remarcó con ironía en alusión a Ralph Schürmann, al que el PP culpa del desaguisado.