IBIZA | REDACCIÓN
El alcalde de Sant Joan, Antoni Marí, remitió ayer una carta al conseller de Medio Ambiente del Govern en la que reclama a la institución que solucione los problemas de vertidos de fangos procedentes de las estaciones depuradoras en fincas agrícolas. Marí concretó que han sido «numerosas las quejas recibidas por vecinos de los pueblos de Sant Llorenç y Sant Miquel por este motivo», causa por la que, agregó «se optó por solicitar la presencia de la Policía Local en una de las fincas receptoras de estos residuos, para comprobar cómo se realizaban los depósitos».
Los agentes llevaron a cabo un reportaje fotográfico que también se remitió al Govern, pro ser la institución que tiene las competencias de las depuradoras. El Consistorio solicitó, también, la presencia de la persona delegada del Ibasan en Ibiza para comprobar cómo se efectúan los vertidos.
El problema es que esos depósitos de fangos no se realizan de forma correcta ni a la profundidad necesaria, para evitar las molestias por malos olores y la proliferación de insectos, quedando restos sobre la tierra.
En el caso de Sant Llorenc, la finca en la que se depositan los fangos está ubicada junto al instituto y la escuela. «En este centro los alumnos y monitores han sufrido un infierno con los insectos ya que resultaba imposible erradicar su presencia», remarca el alcalde. En Sant Miquel se vieron afectados varios establecimientos que acogen turismo rural y varias viviendas unifamiliares.
El primer edil expuso al conseller que «realmente se ha producido un gran malestar entre la población del municipio», causa por la que, con el fin de evitar que se produzcan este tipo de molestias, solicitó que se adopten las medidas necesarias para que antes de verter los fangos se hayan dejado fermentar el tiempo necesario. Sant Joan pide que el proceso sea controlado por un técnico agrícola y que coordine los vertidos.