IBIZA | PEP RIBAS
La cooperación activa es otra forma de pasar las vacaciones o parte de ellas, cumpliendo un doble objetivo: por una parte, llevar a cabo una actividad distinta de la habitual, con lo que se obtiene el efecto de descanso, y por otra, ayudar a mejorar la calidad de vida de personas que lo necesitan. Es el caso de un grupo de profesores de Ibiza y Mallorca de la ONG Ensenyants Solidaris, perteneciente al sindicato STEI, que han pasado el mes de julio en el pueblo marroquí de Chefchaouen (en castellano, Chauen), trabajando en un proyecto promovido por la Agencia Balear de Cooperación, dependiente del Govern.
En este caso se trataba de atender a una solicitud de ayuda presentada por la Asociación Talassemtane pour l´Environnement et le Developement (Ated), organización multinacional dedicada a cuestiones medioambientales y que en Marruecos trabaja para el desarrollo económico y social de los habitantes del Rif.
Ensenyants Solidaris, representada en Ibiza por la profesora Joana Tur, venía colaborando con Ated en diferentes proyectos relacionados con problemas de la mujer y con la alfabetización de niños marroquíes en su propia tierra. Pero nunca antes había mandado a cooperantes a trabajar a Marruecos.
En esta ocasión, la asociación marroquí tenía la intención de llevar a cabo un programa de escuelas de verano para niños sin recursos, pero al carecer de experiencia en el mundo de la educación, pidió el apoyo de Ensenyants Solidaris.
«Ha sido la primera vez que hemos viajado a Marruecos, porque normalmente trabajábamos en proyectos de Latinoamérica, pero ha sido una experiencia muy interesante, y creo que provechosa», comenta Joana Tur, ya de regreso de su estancia en la población rifeña. La acompañaron en esta ocasión la profesora de alfabetización para inmigrantes (mayoritariamente marroquíes) en la Escuela de Adultos de Ibiza María Rata, la maestra del colegio de Sant Jordi Presen Ortíz y un maestro de orientación en un colegio de Mallorca, Mateu Sastre.
El proyecto se ha desarrollado en el mes de julio en Chauen, una localidad de montaña de la cordillera del Rif, de unos 40.000 habitantes. Un lugar pintoresco, de gran belleza, con una antigua medina cuya formación recuerda la de Dalt Vila. El pueblo, con un elevado índice de emigración entre sus habitantes, presenta importantes problemas sociales.
Se da la circunstancia de que el destino de numerosos vecinos de Chauen, en algunos casos familias enteras, es precisamente la isla de Ibiza, y más concretamente, la zona de Sant Antoni. Un comerciante del lugar comenta que hay más habitantes de Chauen en Sant Antoni que en la propia localidad de origen (el dato carece de rigor científico, pero resulta descriptivo).
Joan Tur asegura que el desarrollo en Chauen del proyecto en el que ha colaborado no obedece a una casualidad. Las largas y estrechas relaciones entre esta población y Ibiza pasan también por varios años de cooperación entre Ated y Ensenyants Solidaris.
El proyecto llevado a cabo el pasado mes de julio se desarrolló en dos turnos de 15 días.Durante cada uno de ellos, además de impartir clases a los monitores de la asociación, los cooperantes isleños asistían a las actividades en las que participaban sendos grupos de niños de entre ocho y doce años. En esta ocasión niños y niñas han estado juntos en el mismo grupo, lo que según la profesora ibicenca, es una avance importante en Marruecos, ya que las restantes escuelas de verano mantienen los dos sexos separados.
Clases de castellano
El cometido de los miembros de Ensenyants Solidaris era instruir a los componentes de la asociación marroquí sobre el trabajo de organizar estas actividades. También les ofrecieron clases de castellano con el fin de favorecer sus relaciones con sus colaboradores españoles. Buena parte de los proyectos que desarrolla Ated están financiados por comunidades autónomas españolas.
Chauen tiene costa y una hermosa playa en su demarcación, pero el pueblo está situado en el interior, por lo que sus habitantes no frecuentan el litoral. Por tanto, entre las actividades que se programaron en la escuela de verano se incluyó una excursión a la playa. «Es curioso, porque muchos de estos niños –comenta Joana Tur– no habían visto el mar en su vida. Pues bien, como en el pueblo tienen un agua de la montaña de excelente calidad, en el mar algunos iban con botellas y las llenaban de agua con la intención de beberla».
Otra actividad fue la visita a un ecomuseo, un centro dependiente del Ministerio de Medio ambiente de Marruecos que muestra las principales formas de vida de la zona del Rif en la que se ubica Chauen, incluida en un parque natural. En varias salas se exponen numerosas fotografías, reptiles disecados, insectos, aves y mamíferos propios del parque.
Talleres de tarde
Los profesores baleares estuvieron todo el mes trabajando con los jóvenes monitores (una quincena, la mayoría voluntarios) de la asociación que habían organizado las actividades de la escuela de verano, asesorándoles sobre cómo se tiene que desarrollar el trabajo, teniendo en cuenta que se está trabajando con niños. Por las tardes se desarrollaban diferentes talleres, como cocina, teatro o manualidades.
La asociación Ated tiene un importante componente medioambiental, una característica que ha marcado también la organización de estas actividades de verano dirigidas a los más jóvenes. Los miembros del colectivo están especialmente concienciados sobre la necesidad de limpiar la imagen de Marruecos, un país en el que el servicio de limpieza viaria está muy poco implantado. Así pues, la escuela de verano tenía en su programación sesiones sobre reciclaje de residuos y colocación de papeleras, entre otras cuestiones.
La alfabetización, la educación y el respeto por el medio ambiente son los pilares sobre los que se sustenta la asociación Ated, que además se preocupa por ofrecer a los jóvenes alguna alternativa económica de futuro. Actualmente las principales fuentes de riqueza de esta población son tan frágiles como la inmigración (los fondos que aportan los nativos que se han ido a trabajar a otros lugar) y la venta de kifi (otro nombre de la marihuana), una actividad al margen de la legalidad, que oficialmente se pretende erradicar.
La asociación Ated está formada por jóvenes concienciados con la necesidad de buscar fórmulas alternativas que permitan a esta población tener un futuro digno en su tierra, sin tener que afrontar la arriesgada aventura de la emigración a otros lugares y trabaja con miras a potenciar actividades económicas sostenibles con el medio ambiente. En este sentido, se considera como una de las posibilidades de futuro el turismo medioambiental, una de las líneas con las que se trabaja desde este colectivo.
Marruecos y Guatemala
Ensenyants Solidaris había trabajado en años anteriores en proyectos de cooperación en Guatemala. También colaboraba con proyectos en Marruecos, pero sin la presencia física de cooperantes en la zona.
Por un desarrollo sostenible
La asociación Ated trabaja en proyectos medioambientales y culturales con miras al desarrollo de regiones cuyos habitantes
actualmente sólo ven futuro en la emigración a otras tierras.