IBIZA | N. G. G.
La prisión de Ibiza cuenta actualmente con seis celdas para mujeres –una de ingresos–, pero no dispone de una sección abierta para ubicar a aquéllas que se encuentran en régimen de tercer grado.
Esto supone que las mujeres que trabajan fuera y regresan cada noche a dormir a la cárcel pasan sus horas en el interior del centro penitenciario, y no fuera del recinto, junto a reclusas de segundo grado que no salen al exterior.
Sin embargo, los hombres que disfrutan del tercer grado sí tienen sección abierta, en la que hay un total de cinco celdas en las que viven separados del resto de presos. «Las mujeres no tienen opciones», destacaron los trabajadores de la cárcel, que añadieron que «cuando están en prisión están en un régimen de vida de segundo grado».
Según los funcionarios, aparte de ser contrario al reglamento porque deberían estar separadas, esta circunstancia podría llegar a ocasionar problemas, o al menos algunas molestias, a estas mujeres. «Puede ocurrir que las internas las presionen para que les traigan cosas y que esto haga que se vean en una situación complicada», criticaron.